El presidente Rodrigo Paz Pereira realizó su primera visita oficial a Tarija desde que asumió el cargo el pasado 8 de noviembre, marcando un momento significativo en su relación con la ciudad y el departamento que alguna vez gobernó como alcalde. Aunque inicialmente había llegado por motivos personales vinculados a las festividades navideñas, su presencia se transformó en una jornada de actividades oficiales con un fuerte contenido político y social, que reflejan tanto la amplitud de su gestión como la complejidad del contexto regional.
La agenda del presidente combinó dos escenarios emblemáticos y contrastantes de Tarija: el Hospital Obrero de la Caja Nacional de Salud y el Hotel Los Parrales, un espacio reconocido por su lujo. Estos lugares, más allá de su función logística, simbolizan las dualidades que enfrenta la administración de Paz Pereira: por un lado, la atención a necesidades sociales urgentes y, por otro, la articulación con sectores productivos y empresariales para impulsar el desarrollo regional. Esta bipolaridad no solo muestra los diferentes frentes que debe atender el gobierno, sino también la amplitud de su perspectiva para abordar los desafíos departamentales.
En el Hospital Obrero, Paz Pereira cumplió con una deuda histórica al entregar un tomógrafo nuevo a la Caja Nacional de Salud, subsanando una carencia significativa generada por el mal estado del equipo en el Hospital San Juan de Dios. Este acto no fue meramente simbólico; representó un compromiso tangible con la mejora de los servicios médicos en Tarija. En este contexto se destacó la figura del doctor Germán Hoyos, médico y exdirector del hospital, quien ha mantenido una lealtad inquebrantable hacia Paz Pereira y recientemente fue designado presidente nacional de la Caja. La presencia y liderazgo de Hoyos subrayan la importancia del sector salud dentro del esquema político local y nacional.
Horas después, en el Hotel Los Parrales, se desarrolló una reunión estratégica con ministros clave del gabinete presidencial y actores relevantes del ámbito empresarial y académico tarijeño. Junto a Paz Pereira estuvieron ministros como Mario Justiniano (Agua y Desarrollo Productivo), Mauricio Zamora Liebers (Obras Públicas), Yamil García (Justicia) y Ernesto Farfán (Administración Boliviana de Carreteras), además del presidente del Senado Diego Ávila. Esta delegación oficial escuchó atentamente las propuestas planteadas por la Federación de Empresarios de Tarija (FEPT), coordinada con la ONG Prometa, así como las inquietudes expresadas por rectores universitarios.
Los planteamientos giraron en torno a tres ejes fundamentales: agua, producción y turismo, además de obra pública. Estos temas reflejan las prioridades compartidas para impulsar el desarrollo sostenible en Tarija. Curiosamente, aunque se abordaron proyectos estratégicos como el corredor bioceánico por Orán o iniciativas viales alternativas para zonas específicas como Villa Montes, no se mencionó explícitamente uno de los asuntos más sensibles para la región: Tariquía. Esta omisión puede interpretarse como una señal política prudente en un momento donde los compromisos formales cobran mayor relevancia debido al contexto electoral reciente.
Durante sus intervenciones, Paz Pereira hizo hincapié en dejar atrás rencillas pasadas sin ocultar las heridas políticas que aún persisten. Reconoció que hubo momentos en que no fue bien recibido en Tarija ni él ni sus aliados políticos; sin embargo, enfatizó que ahora ocupa la presidencia con una visión renovada orientada a la unidad departamental y nacional. En este sentido, destacó la importancia de respaldar a sus candidatos locales Adrián Oliva y Luciana Campero sin imponerlos directamente pero sí colocándolos en primer plano dentro del escenario político tarijeño.
Esta visita oficial representa para Paz Pereira un punto de reinicio en su relación con Tarija tras haber perdido por escaso margen las elecciones regionales recientes. Más allá del simbolismo personal o político, es una oportunidad para tender puentes entre distintas fuerzas sociales e institucionales con miras a consolidar proyectos estratégicos que beneficien al departamento. La combinación entre gestos concretos —como la entrega del tomógrafo— y espacios abiertos al diálogo multisectorial evidencia una estrategia gubernamental que busca equilibrio entre acción inmediata y planificación a largo plazo.
En definitiva, este primer contacto cara a cara entre el presidente Rodrigo Paz Pereira y su antigua ciudad refleja tanto las tensiones como las expectativas que rodean su gestión. La visita no solo reaviva vínculos históricos sino que también abre un espacio para construir consensos esenciales ante los desafíos futuros. Mientras Paz Pereira mantiene un espíritu conciliador pese a las heridas políticas previas, queda claro que Tarija seguirá siendo un escenario clave donde se medirán avances concretos bajo su administración. La claridad desde esta etapa inicial facilitará sin duda el seguimiento ciudadano sobre los compromisos asumidos públicamente durante esta jornada emblemática para el departamento
