El ex presidente de transición de Perú, José Jerí, dejó la residencia oficial del poder ejecutivo durante la noche del martes, luego de que el Congreso de la República decidiera destituirlo de manera formal. Esta medida se produjo en medio de una crisis política que ha sacudido al país en las últimas semanas, marcando un nuevo capítulo en la inestabilidad institucional que atraviesa Perú.

Jerí apareció públicamente en el patio de honor del Palacio de Gobierno, ubicado en el centro histórico de Lima, acompañado por su gabinete ministerial, encabezado por el primer ministro Ernesto Álvarez. En ese espacio simbólico y protocolar, el ahora expresidente se despidió tanto de sus colaboradores directos como de un reducido grupo de ciudadanos que se congregó en la Plaza de Armas para presenciar su salida. Posteriormente, abordó un vehículo particular con el que se retiró del recinto gubernamental.

Antes de este acto, el primer ministro Álvarez había informado que los ministros se reunirían para realizar un acto formal de despedida al mandatario cesado. Esta reunión tuvo lugar en uno de los salones del Palacio y fue registrada por medios locales mediante imágenes difundidas a través de diferentes plataformas digitales. Este gesto subrayó la gravedad del momento político y la necesidad de cerrar una etapa marcada por la controversia.

La destitución por parte del Congreso se fundamentó en las investigaciones sobre reuniones semiclandestinas que Jerí mantuvo con empresarios chinos. Además, se señalaron presuntas irregularidades vinculadas a la contratación de funcionarias que previamente habían tenido encuentros con él dentro del mismo Palacio de Gobierno. Estas situaciones generaron una percepción negativa sobre la transparencia y ética del gobierno transitorio, lo que llevó al Legislativo a tomar una decisión contundente para preservar la institucionalidad.

En ese contexto, Álvarez reconoció públicamente que “el peso de los hechos” había superado la capacidad del gobierno encabezado por Jerí, lo que justificaba acatar la resolución congresal desde una perspectiva democrática. Asimismo, instó a los ministros a expresar su agradecimiento por la confianza otorgada y a retomar sus responsabilidades habituales sin generar más controversias públicas. En cuanto al ex presidente destituido, Álvarez consideró prudente evitar cualquier pronunciamiento adicional dado que su etapa al frente del Ejecutivo ya había concluido.

La renuncia forzada de Jerí ocurre en un momento crítico para Perú, donde la sucesión presidencial deberá definirse muy pronto. El Congreso tiene previsto llevar a cabo este miércoles un pleno extraordinario para elegir al nuevo presidente interino entre cuatro candidatos parlamentarios: dos representantes derechistas y dos izquierdistas. La persona seleccionada asumirá no solo la presidencia del Congreso sino también la jefatura del Estado hasta las elecciones generales programadas para el próximo 12 de abril.

Cabe recordar que José Jerí asumió el mando ejecutivo en octubre pasado como presidente del Congreso tras la destitución anterior de Dina Boluarte. Su mandato interino estaba previsto solamente para mantener el orden político hasta la llegada del nuevo gobierno electo. Ahora corresponde a su sucesor continuar esta tarea delicada y garantizar una transición pacífica hacia el periodo presidencial que comenzará oficialmente el 28 de julio.

Este episodio representa el octavo cambio presidencial en Perú durante casi una década, reflejando un escenario político volátil donde las crisis institucionales se han convertido en un fenómeno recurrente. La población peruana sigue expectante ante estos movimientos políticos y espera estabilidad y gobernabilidad después de meses convulsos marcados por enfrentamientos entre poderes públicos y protestas sociales.

En definitiva, la salida forzada de José Jerí es un capítulo más dentro del complejo entramado político peruano actual, cuyos efectos repercuten directamente en la confianza ciudadana respecto a sus instituciones democráticas y marcan un precedente sobre cómo se manejarán futuras crisis gubernamentales en el país. La elección próxima del nuevo presidente interino será crucial para definir si Perú puede avanzar hacia una etapa más estable o si continuará enfrentando tensiones políticas profundas antes del cambio constitucional definitivo tras las elecciones presidenciales venideras

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Related Posts