La pesca ilícita en el río Pilcomayo ha alcanzado niveles preocupantes, con estimaciones que sugieren que las técnicas prohibidas, como las redes subterráneas y las redes tipo cuchara, permiten la extracción de más de diez mil peces cada noche.
Una reciente inspección llevada a cabo en el tramo comprendido entre el kilómetro 9 y el puente Sabalito puso de manifiesto la magnitud del problema, revelando la presencia de al menos diecisiete estructuras de captura no permitidas. Durante el desarrollo de este operativo, incluso se reportaron incidentes de agresión física.
Estos dispositivos, a menudo denominados muelles con redes subterráneas, obstruyen el tránsito natural de las especies acuáticas, interrumpiendo sus ciclos reproductivos. A diferencia de técnicas de pesca más selectivas, estos métodos no permiten la liberación de ejemplares juveniles y resultan en una mortalidad masiva de peces de diversas tallas. Asimismo, se ha detectado el empleo de la red cuchara, un instrumento rudimentario y perjudicial que causa daño físico a los peces durante su extracción.
Aunque existe una normativa departamental que regula la actividad pesquera y prohíbe explícitamente estas prácticas, la supervisión y el control efectivos son notoriamente insuficientes, especialmente en puntos críticos como la zona conocida como El Angosto.
Ante esta situación, la autoridad ambiental competente ha elevado una denuncia formal ante el juzgado agroambiental, solicitando la remoción de los aparejos ilegales. Paralelamente, el organismo de defensa de los derechos ciudadanos ha iniciado gestiones para asegurar la implementación de un esquema de control estatal permanente en el área afectada
