En un operativo llevado a cabo por la Gendarmería Nacional Argentina, cinco individuos armados y protegidos con pecheras tácticas intentaron evadir a las fuerzas de seguridad en la ruta conocida como Porcelana, ubicada en la provincia de Salta. Este episodio refleja la constante lucha contra el narcotráfico en la región, donde el tráfico de drogas y armas representa un desafío significativo para las autoridades locales y nacionales.

El Ministerio de Seguridad Nacional informó que los efectivos de la Sección Núcleo, pertenecientes al Escuadrón 52 Tartagal, detectaron a estos sujetos mientras se desplazaban por el área. Al ordenarles detenerse, los individuos optaron por huir, lo que desencadenó una persecución que culminó con la captura de dos personas, ambas de nacionalidad boliviana. Entre los detenidos se encontraba un menor de edad que portaba una mochila cargada y estaba protegido con una pechera táctica, además de llevar un arma de fuego lista para ser utilizada.

La rápida reacción de los gendarmes llevó a solicitar refuerzos a las secciones “Embarcación” y “Senda Hachada”, quienes colaboraron en un minucioso rastrillaje que permitió localizar no solo a los dos detenidos sino también cuatro mochilas adicionales y tres pecheras tácticas. Cada una de estas contenía armas con municiones, evidenciando la peligrosidad del grupo involucrado.

El registro exhaustivo de las mochilas reveló la presencia de 58 paquetes rectangulares típicamente usados para transportar estupefacientes, así como cuatro pistolas marca Bersa calibre 9 mm modelo Thunder 9 y 28 municiones. La intervención del personal especializado en Criminalística y Estudios Forenses fue crucial para corroborar mediante pruebas Narcotest que el contenido incautado correspondía a cocaína, con un peso total que superó los 61 kilogramos.

Un dato relevante surgió al verificar el historial del armamento incautado: una de las pistolas tenía un pedido vigente de secuestro desde julio del año 2016, lo que sugiere posibles vínculos con actividades ilícitas previas o redes delictivas establecidas. Esta información amplía el alcance del operativo más allá del simple decomiso, ya que implica la posible desarticulación parcial de estructuras criminales que operan en la zona.

La búsqueda intensiva por parte de los efectivos también permitió identificar a otro ciudadano boliviano que se encontraba desorientado en las cercanías del lugar del procedimiento. Aunque no fue detenido inicialmente junto al menor, su aparición forma parte del entramado investigativo para esclarecer el alcance total del grupo involucrado en el tráfico ilegal.

La Fiscalía Federal Descentralizada de Tartagal tomó intervención inmediata en el caso, ordenando la detención formal tanto del menor como del adulto boliviano capturados. Además, se dispuso el secuestro tanto de las sustancias ilícitas como del armamento y otros elementos considerados relevantes para continuar con la investigación judicial.

Este hecho pone en evidencia la complejidad y peligrosidad asociadas al tráfico ilegal en regiones fronterizas o cercanas a zonas sensibles. La combinación entre armas, drogas y menores involucrados resalta la necesidad constante de fortalecer los controles y mejorar la coordinación interinstitucional para prevenir este tipo de delitos. Asimismo, subraya el impacto directo sobre las comunidades locales, donde estas actividades ilegales pueden generar inseguridad y afectar gravemente el tejido social.

En definitiva, el operativo realizado por la Gendarmería Nacional no solo logró desarticular un intento concreto de transporte ilegal sino que también aportó pistas valiosas para profundizar en investigaciones vinculadas al narcotráfico armado en Salta. La actuación conjunta entre fuerzas policiales y judiciales es clave para avanzar en combatir este flagelo que afecta tanto a nivel regional como nacional

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