Después de una intensa búsqueda que duró más de una semana, las autoridades policiales confirmaron que el conductor reportado como desaparecido en Cochabamba desde el inicio del año fue localizado en buen estado de salud. Contrario a lo que se temía inicialmente, no se trató de un caso de delito ni accidente, sino que el hombre decidió alejarse voluntariamente para pasar las festividades con otra familia, desconocida para sus allegados.
El hombre, de 51 años, fue visto por última vez la madrugada del primero de enero tras salir de su vivienda en Quillacollo. Ante la falta de noticias, sus familiares presentaron la denuncia correspondiente ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, preocupados por la posibilidad de un secuestro, asalto o accidente de tránsito.
Durante los días siguientes, se desplegó un operativo policial que incluyó revisión de cámaras de seguridad y difusión de imágenes en redes sociales, donde se pudo observar al conductor ingresando a una discoteca acompañado por dos mujeres. A pesar de los esfuerzos, no se obtuvieron pistas claras, lo que aumentó la incertidumbre de sus familiares.
El caso se resolvió el 9 de enero cuando la Policía localizó al conductor en una residencia particular. Las investigaciones confirmaron que no hubo delito involucrado y que su desaparición fue una decisión personal para desconectarse de su entorno habitual durante las celebraciones.
En declaraciones, la hermana del hombre confirmó que se encuentra bien y descartó que haya sido víctima de robo o agresión, aunque reconoció que algunos detalles aún no han sido completamente aclarados. Ante los rumores sobre una posible doble vida, prefirió no profundizar y se centró en la alegría de tenerlo de regreso con la familia.
Respecto a las pertenencias que no recuperó, indicó que la ropa que llevaba el día de su ausencia no fue encontrada, pero resaltó que lo fundamental es su bienestar físico. La familiar también mencionó que viajó especialmente para conocer la situación y, tras confirmar que está en buen estado, regresará a su lugar de residencia.
Con la confirmación de que no existió delito, las autoridades dieron por concluido el caso. Sin embargo, este episodio generó un impacto emocional significativo en la familia y puso de manifiesto la importancia de una comunicación oportuna para evitar angustias innecesarias y movilizaciones de recursos en casos de personas desaparecidas
