En una contundente acción contra el narcotráfico en el trópico de Cochabamba, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), junto a su unidad especializada Umopar, llevó a cabo una operación de gran envergadura denominada Tormenta II. Esta intervención se desarrolló en Villa Tunari durante tres días consecutivos y supuso la desarticulación de una compleja red dedicada a la producción ilícita de cocaína. La operación no solo permitió la incautación de casi una tonelada de esta droga, sino que también implicó la destrucción total de laboratorios y fábricas móviles que funcionaban con alta sofisticación para procesar y cristalizar sustancias controladas.

El despliegue operativo se efectuó mediante un trabajo coordinado por tierra, aire y vía fluvial, lo que evidencia la complejidad logística y estratégica detrás de esta intervención. Las fuerzas policiales lograron detectar una pista clandestina utilizada por los narcotraficantes para trasladar la droga, además de identificar dos grandes megalaboratorios que operaban con capacidad para procesar hasta 400 kilos diarios de clorhidrato de cocaína. Junto a estos, se encontraron nueve fábricas móviles dedicadas a la elaboración continua de sustancias ilícitas, equipadas con áreas específicas para procesamiento, secado, prensado y almacenamiento. Estas instalaciones contaban incluso con modernos generadores eléctricos que aseguraban su funcionamiento ininterrumpido.

El director nacional de la Felcn, coronel Franz William Cabrera, confirmó que durante las operaciones se logró incautar un total de 884 kilos con 750 gramos de cocaína, así como grandes volúmenes de precursores químicos esenciales para la producción del narcótico. Según los informes oficiales, el valor aproximado afectado por esta intervención supera los 2.6 millones de dólares, lo que representa un duro golpe económico para las mafias que operan en la región. La destrucción e incineración completa tanto de los laboratorios como del material químico confiscado fue realizada en un acto encabezado por el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, junto al coronel Cabrera y una comitiva periodística que pudo constatar in situ el alcance del operativo.

Este tipo de intervenciones no solo tiene un impacto inmediato sobre la capacidad productiva del narcotráfico en zonas estratégicas como Villa Tunari sino que también envía un mensaje claro sobre el compromiso del Estado boliviano para hacer frente a estas redes criminales. El viceministro Justiniano destacó que estas acciones representan un golpe directo a la logística y economía criminal vinculada al narcotráfico y subrayó la importancia de mantener operaciones sostenidas para desarticular completamente estas organizaciones. Sin embargo, pese al éxito en la destrucción física de las instalaciones ilegales y al decomiso significativo, las fuerzas antinarcóticos no lograron detener a ningún sospechoso durante el operativo debido a una presunta alerta previa que permitió a los involucrados evitar ser capturados.

La magnitud del operativo Tormenta II revela el nivel de sofisticación con que operan las mafias en esta región del trópico cochabambino. Las instalaciones intervenidas estaban diseñadas para funcionar continuamente con capacidad logística avanzada y tenían acceso a vías clandestinas para transportar la droga hacia mercados internacionales mediante avionetas. Este contexto muestra cómo el narcotráfico ha logrado instalarse profundamente en ciertas áreas geográficas aprovechando infraestructuras ocultas y mecanismos complejos para evadir controles estatales.

Para la población local y el país en general, estas intervenciones representan un paso importante en la lucha contra un flagelo que afecta no solo la seguridad sino también diversos ámbitos sociales y económicos. La presencia activa del Estado en territorios tradicionalmente vulnerables al control ilícito contribuye a recuperar espacios e instaurar condiciones más favorables para el desarrollo sostenible. A pesar del éxito logrado, las autoridades han señalado su intención firme de continuar realizando operativos similares con el objetivo final de desmantelar completamente las redes criminales responsables del tráfico ilegal de drogas.

En síntesis, Tormenta II se configura como una operación emblemática dentro del esfuerzo institucional por combatir eficazmente las estructuras dedicadas al narcotráfico en Bolivia. La combinación entre inteligencia estratégica, despliegue táctico multidimensional y coordinación interinstitucional ha permitido asestar un duro golpe al negocio ilegal en Villa Tunari, dejando claro que el Estado está dispuesto a mantener una presencia firme y constante frente a este desafío persistente

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Related Posts