Un operativo antidroga llevado a cabo por la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) en la localidad de Bulo Bulo, situada en el trópico de Cochabamba, se tornó violento tras ser emboscados por un grupo de supuestos pobladores. Este enfrentamiento ocurrió en el marco de acciones destinadas a combatir el narcotráfico y otros delitos conexos, como el sicariato y el secuestro, que han proliferado en la región.
Los efectivos de Umopar estaban realizando tareas de interdicción y allanamientos cuando fueron rodeados y atacados. Los agresores, que se manifestaron con piedras y bloqueos en las rutas, generaron un ambiente hostil que complicó la situación para los uniformados. Durante este ataque, varios policías resultaron heridos, algunos con lesiones en la cabeza, lo que evidenció la gravedad del enfrentamiento. Además, los vehículos oficiales sufrieron daños significativos, especialmente en los parabrisas.
Frente a la violencia desatada, los agentes antidrogas se vieron obligados a recurrir al uso de agentes químicos para dispersar a los atacantes y poder replegarse sin que la situación escalara aún más. Este incidente destaca no solo el riesgo al que se enfrentan las fuerzas del orden en su lucha contra el narcotráfico, sino también la creciente tensión entre las autoridades y algunas comunidades locales que pueden verse afectadas por estas operaciones.
