El presidente Rodrigo Paz ha anunciado una serie de medidas contundentes para enfrentar la crisis interna que afecta a Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB), tras las recientes denuncias formuladas por el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinacelli. Estas declaraciones surgen en un contexto de creciente preocupación por la calidad del combustible distribuido en el país y por las irregularidades detectadas dentro de la estatal petrolera.
En un acto público realizado con motivo del aniversario de la Cámara Nacional del Comercio, el mandatario se refirió con contundencia a los problemas que atraviesa YPFB, señalando la existencia de estructuras organizadas dentro de la empresa que operan como verdaderas “mafias”. Según Paz, estas redes internas han establecido mecanismos para proteger sus intereses y evitar ser removidas, lo que ha generado un ambiente propicio para la corrupción y el detrimento económico del país.
El presidente detalló que estas mafias internas han manipulado las jerarquías laborales al modificar arbitrariamente las categorías profesionales: algunos gerentes fueron degradados a técnicos mientras que técnicos fueron promovidos a gerentes, con el objetivo aparente de asegurar cargos y beneficios laborales inamovibles. Este tipo de prácticas no solo afecta la eficiencia operativa de YPFB sino que también representa un perjuicio directo para los ciudadanos bolivianos, quienes terminan pagando las consecuencias económicas y sociales de tales irregularidades.
En relación con los problemas específicos en la calidad del combustible distribuido, Paz fue enfático al señalar que esta situación no es fortuita ni accidental, sino producto de un sabotaje deliberado. Esta afirmación apunta a una acción coordinada que busca obstaculizar el funcionamiento normal y eficiente de YPFB, lo cual tiene implicaciones directas en el abastecimiento energético y en la confianza pública hacia una empresa estratégica para Bolivia.
Además, el presidente calificó este sabotaje como un “boicot” impulsado por sectores políticos enfrentados. Mencionó una alianza entre grupos de izquierda y derecha que se resisten a abandonar prácticas obsoletas y perjudiciales para el país. En su análisis, estas fuerzas representan un intento por mantener vigente un pasado político que impide el desarrollo y progreso nacional. En este sentido, Paz subrayó que si Bolivia logra avanzar hacia un futuro sostenible e inclusivo, será imposible regresar a esos modelos anteriores dominados por lo que denominó “la vieja casta” política.
Las declaraciones del presidente Rodrigo Paz reflejan no solo una denuncia contra actos corruptos dentro de YPFB sino también una advertencia clara sobre la necesidad imperiosa de implementar reformas profundas en esta entidad estratégica. La situación actual afecta directamente a toda la población boliviana, dado que YPFB juega un papel fundamental en la provisión energética del país y cualquier deficiencia o irregularidad repercute en la economía nacional y en el bienestar social.
Este llamado a cambios drásticos anticipa una etapa de transformaciones internas en YPFB orientadas a erradicar prácticas corruptas, mejorar la gestión administrativa y garantizar una distribución eficiente y transparente del combustible. La expectativa pública se centra ahora en conocer los informes técnicos detallados que servirán como base para definir las acciones concretas que permitan restaurar la confianza en esta empresa estatal clave para Bolivia.
En definitiva, las denuncias recientes y las manifestaciones presidenciales subrayan la urgencia de abordar los desafíos estructurales dentro de YPFB para asegurar su correcto funcionamiento y su contribución efectiva al desarrollo económico del país. La población boliviana espera respuestas claras y soluciones efectivas para superar esta crisis interna que amenaza con afectar uno de los sectores más estratégicos para el futuro nacional
