Los productores arroceros y soyeros del Norte Integrado cruceño, junto con representantes del sector agrícola del Beni, han manifestado una creciente preocupación por el impacto negativo que el ingreso de contrabando de arroz desde países vecinos está generando en el mercado nacional. Esta situación ha sido alertada por el dirigente Eliazer Arellano, quien advirtió que, de no encontrar soluciones efectivas, podrían retomar medidas de protesta como bloqueos en las próximas horas.

El principal problema señalado por los productores radica en la caída abrupta del precio de la fanega de arroz en el mercado interno. Tradicionalmente, este producto se comercializa en unidades equivalentes a cuatro bolsas de 50 kilos cada una. Según lo explicado por Arellano, mientras que anteriormente la fanega alcanzaba un precio aproximado de 160 dólares estadounidenses, actualmente su valor ha caído hasta los 40 dólares. Esta reducción significativa se atribuye al ingreso masivo y descontrolado de arroz procedente principalmente de Paraguay y Argentina.

El dirigente explicó que la sobreproducción en Paraguay ha generado un excedente considerable que termina ingresando al mercado boliviano a través del contrabando. Además, destacó que el producto paraguayo no solo es más abundante sino que también posee una calidad superior en comparación con el arroz producido localmente. Esta combinación coloca a los agricultores nacionales en una posición sumamente desfavorable, ya que no solo enfrentan dificultades para competir en volumen sino también para igualar los precios ofertados por mercancías extranjeras.

La afectación económica para los productores arroceros y soyeros es evidente y preocupante. La baja sostenida en los precios impacta directamente en sus ingresos y pone en riesgo la sostenibilidad de sus actividades agrícolas. Ante esta situación crítica, se convocó a una reunión entre los diferentes sectores involucrados con el propósito de analizar las alternativas disponibles y definir si finalmente se procederá con las medidas de presión anunciadas.

Este escenario evidencia un conflicto importante entre la producción nacional y las dinámicas comerciales internacionales no reguladas adecuadamente, que afectan a uno de los sectores productivos clave para estas regiones. La eventual decisión sobre la implementación o no de bloqueos tendrá consecuencias directas tanto para la economía local como para la estabilidad social, dado que estas medidas suelen interrumpir rutas y afectar el comercio general.

Por otro lado, esta problemática también pone sobre la mesa debates relacionados con políticas arancelarias y estrategias gubernamentales para proteger a los productores nacionales frente a prácticas comerciales desleales como el contrabando. En este contexto, algunos sectores vinculados a la producción sojera han expresado opiniones acerca de la necesidad o no de medidas arancelarias específicas para regular las importaciones e incentivar una mayor libertad exportadora del grano producido localmente.

En definitiva, esta situación refleja un desafío complejo donde convergen factores económicos internacionales y locales, afectando directamente a comunidades productoras que dependen del arroz y la soja como su principal fuente de ingreso. La resolución acertada requerirá un diálogo abierto entre autoridades gubernamentales, representantes agrícolas y otros actores relevantes para garantizar condiciones justas que permitan preservar la competitividad y viabilidad del sector agropecuario nacional

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