El presidente Rodrigo Paz se hizo presente en uno de los eventos culturales más emblemáticos del país, el Corso Cruceño, celebrado en el Cambódromo. En su intervención, resaltó la importancia de Santa Cruz no solo como una región dentro del territorio nacional, sino como un verdadero motor de desarrollo y una ventana para Bolivia en el escenario internacional. Este reconocimiento subraya la trascendencia que tiene esta región para el país, al considerarla no simplemente un departamento con oportunidades locales, sino una oportunidad integral para toda Bolivia.
La presencia de Paz en esta festividad adquiere un significado especial, ya que llegó a Santa Cruz tras participar activamente en el Sábado de Devoción en Oruro, otro evento cultural y religioso de gran relevancia nacional. La visita estuvo acompañada por su núcleo familiar —su esposa y su hija— además del ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, lo que refleja la importancia que el gobierno otorga a estas manifestaciones culturales y a la unidad familiar y social durante las celebraciones nacionales.
Durante su estadía en Santa Cruz, que se prolongará por varios días con compromisos oficiales y sociales, el presidente adelantó que deberá trasladarse a Tarija para continuar con sus actividades gubernamentales. Este itinerario muestra la dinámica constante del mandatario en diferentes regiones del país, buscando estar cerca de las diversas realidades y tradiciones bolivianas.
Paz aprovechó la ocasión para hacer un llamado a la positividad entre los ciudadanos, reconociendo que si bien existen aspectos que requieren mejoras dentro del país, también se han logrado avances significativos. Este mensaje apunta a fomentar una actitud constructiva frente a los retos nacionales y a fortalecer el sentido de unidad entre los bolivianos.
Finalmente, el presidente hizo un énfasis especial en la importancia de cuidar y disfrutar del Carnaval como patrimonio cultural. Su exhortación invita a todos los habitantes del país a valorar estas tradiciones, que no solo representan expresiones festivas sino también elementos esenciales para la identidad colectiva boliviana. Este llamado refuerza la idea de que el Carnaval es una celebración compartida que contribuye a fortalecer los vínculos sociales y culturales en todo el territorio nacional.
En suma, la participación del presidente Rodrigo Paz en el Corso Cruceño refleja no solo su compromiso con las festividades populares sino también su reconocimiento al papel fundamental que desempeñan las regiones como Santa Cruz dentro de la construcción del país. Su discurso apunta hacia una visión inclusiva y optimista donde cada departamento es valorado como parte esencial de Bolivia y donde las tradiciones culturales son pilares para lograr mayor cohesión social y desarrollo nacional
