La nueva administración boliviana, encabezada por el presidente electo Rodrigo Paz, ha delineado una visión clara para el futuro del país, subrayando un quiebre con las políticas de las últimas dos décadas. El mandatario electo ha expresado que un prolongado período de veinte años ha resultado en un distanciamiento de Bolivia respecto a la comunidad global.
Diversas figuras políticas internacionales, incluyendo al presidente salvadoreño Nayib Bukele, la destacada líder venezolana María Corina Machado y representantes del gobierno de Estados Unidos, han extendido su apoyo al recién elegido líder boliviano. Estas manifestaciones de respaldo, según Paz, refuerzan el compromiso de su gobierno con los valores democráticos y su determinación de reinsertar a Bolivia en el escenario mundial, fomentando un entorno donde la nación pueda proyectarse exteriormente y atraer la atención internacional.
El presidente electo ha enfatizado que su propuesta política se distancia de enfoques puramente ideológicos, argumentando que Bolivia no se nutre de dogmas. Ha criticado que un régimen de dos décadas dilapidó los recursos de hidrocarburos del país y dejó una carga de deuda interna y externa que supera los 40 mil millones de dólares, calificando este legado como perjudicial para el desarrollo nacional. En este contexto, su administración propone una aproximación basada en el sentido común, orientada a edificar un estado razonable bajo el lema de un capitalismo para todos.
En cuanto a las relaciones exteriores, Paz ha manifestado una postura definida. Ha indicado que la decisión de establecer o no vínculos diplomáticos con ciertas naciones fue una consideración previa a su campaña electoral. Su gobierno priorizará las relaciones con aquellos países que compartan un compromiso con los principios democráticos, estableciendo que la acción gubernamental se enmarcará estrictamente dentro de los límites de la democracia. Esta política implica un distanciamiento de gobiernos como los de Nicolás Maduro en Venezuela, Nicaragua o Cuba.
Respecto a Estados Unidos, el presidente electo ha señalado la importancia de una colaboración mutua. Ha destacado la posición geográfica única del continente americano, que se extiende de polo a polo, como una base para coordinar esfuerzos en áreas como la cooperación, el comercio y la economía. La aspiración de Bolivia es transformarse, integrarse plenamente en el ámbito global y atraer la inversión y el interés internacional.
En el ámbito doméstico, la administración de Paz Pereira se compromete firmemente a combatir la ilegalidad y a reorientar las prioridades nacionales. El gobierno garantizará el respeto a la justicia, buscando restaurar la institucionalidad y asegurando que el sistema judicial actúe con el rigor que establecen las normas. El respaldo a la aplicación imparcial de la justicia será un pilar fundamental de su gestión
