El domingo 12 de octubre quedará grabado en la memoria colectiva de Bolivia como una jornada electoral trascendental. Rodrigo Paz Pereira, acompañado por Edman Lara en la fórmula presidencial, fue proclamado presidente electo del Estado Plurinacional tras asegurar una victoria en la segunda vuelta. El binomio obtuvo el 54,49% de los sufragios, superando a su contendor, Jorge Quiroga, quien consiguió el 45,51% de la votación nacional.
A pesar de este triunfo contundente a nivel nacional, el recién elegido mandatario no logró imponerse en su departamento de origen, Tarija, donde su rival obtuvo una ligera ventaja. Este fenómeno se replicó en otras dos regiones del país: Santa Cruz y Beni, donde tampoco consiguió la mayoría de los votos.
En Tarija, la contienda fue particularmente reñida. Aunque Paz experimentó un notable incremento en su caudal electoral respecto a la primera vuelta, no fue suficiente para revertir la tendencia. En la ronda inicial, el ahora presidente electo había quedado en tercer lugar en su tierra, con aproximadamente 55.000 votos, lo que representaba un 19% del apoyo departamental. En aquella ocasión, Quiroga había alcanzado el 22%, mientras que Samuel Doria Medina se había posicionado como el líder con 108.551 votos, un 39%. Para la segunda vuelta, una parte significativa del electorado que había apoyado a Doria Medina en la primera ronda se inclinó por Quiroga.
La campaña de Paz en Tarija para el balotaje incluyó la movilización de figuras históricas del movimiento político de su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora, y la adhesión del alcalde municipal Johnny Torres, quien, tras un periodo de cautela, finalmente respaldó públicamente la candidatura. Esta estrategia permitió al binomio Paz-Lara consolidar su presencia en varias provincias del departamento.
Sin embargo, la diferencia final en Tarija fue mínima. Los resultados indicaron que Jorge Quiroga alcanzó el 50,4% de los votos, mientras que Rodrigo Paz obtuvo el 49,6%, quedando a menos de un punto porcentual de distancia. Este desenlace refleja una polarización en el voto tarijeño: mientras las áreas provinciales priorizaron la identificación regional y las propuestas de desarrollo, en la capital influyeron consideraciones económicas y cierto descontento con la gestión de Paz durante su periodo como alcalde, marcada por la ejecución de obras de gran envergadura que generaron diversas críticas.
Tras conocerse los resultados, desde Tarija, se manifestó un profundo agradecimiento al pueblo boliviano por el respaldo brindado. Se destacó el compromiso con la humildad, la fe y la convicción ante los importantes cambios que se avecinan para el país. Se expresó la determinación de estar a la altura de las circunstancias para impulsar las transformaciones necesarias tanto a nivel nacional como en el propio departamento de Tarija
