Rossana Marín, reconocida cantante boliviana que alcanzó reconocimiento internacional al representar a su país en el festival Viña del Mar en 2012, atraviesa actualmente una situación crítica que conmueve a la comunidad. La artista se encuentra luchando por su vida luego de haber sido víctima de un grave ataque por parte de su pareja, quien le disparó en la cabeza durante los días de Carnaval.
Desde el momento del incidente, Rossana permanece internada en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) de una clínica en La Paz, donde recibe atención médica especializada para tratar las graves consecuencias del impacto. El disparo le provocó un traumatismo cráneo encefálico severo, una lesión que afecta directamente al cerebro y que pone en riesgo su vida y funcionalidad futura.
Este hecho ha sido calificado como un intento de feminicidio, dada la naturaleza violenta y directa del ataque por parte de su esposo, quien también es músico especializado en el género folklórico. La gravedad del caso resalta no solo por la condición médica crítica en la que se encuentra Rossana, sino también por el contexto social que envuelve este tipo de violencia contra las mujeres, un problema persistente que afecta a muchas personas en distintos ámbitos.
La madre de Rossana, Roxana Marín, ha expresado públicamente el dolor y la incertidumbre que atraviesan como familia. En sus declaraciones visibiliza la complejidad del estado actual de la cantante: está en coma inducido y presenta daños severos en uno de los hemisferios cerebrales. Esta situación genera una gran preocupación sobre las posibilidades reales de recuperación, así como sobre las posibles secuelas permanentes que podrían afectar la calidad de vida de Rossana si logra sobrevivir.
El caso ha despertado una ola de solidaridad y apoyo hacia Rossana Marín desde diferentes sectores, quienes claman por justicia y acompañamiento para la artista en estos momentos tan delicados. La situación también pone en relieve la urgente necesidad de abordar con mayor profundidad y compromiso las problemáticas relacionadas con la violencia intrafamiliar y los feminicidios en el país.
La comunidad artística y cultural lamenta profundamente este trágico episodio que involucra a una figura importante dentro del folklore boliviano. A través del seguimiento médico constante y el apoyo familiar, se espera que Rossana pueda superar esta etapa crítica y recibir el tratamiento necesario para enfrentar las complicaciones derivadas del trauma sufrido.
En definitiva, este lamentable hecho representa un llamado a reflexionar sobre los riesgos latentes para muchas mujeres dentro del entorno familiar y social. La lucha por la vida de Rossana Marín simboliza también una lucha más amplia contra todas las formas de violencia machista que aún persisten y requieren atención urgente para garantizar seguridad y justicia para todas
