En una decisión que ha generado considerable atención en el ámbito político nacional, la Cámara de Senadores aprobó de manera contundente, con más de dos tercios de los votos, una Resolución Camaral que ordena el retiro definitivo del busto del expresidente Evo Morales de las instalaciones de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Esta medida fue adoptada durante la 70.ª Sesión Ordinaria celebrada en horas de la tarde, luego de que la Comisión de Política Social, Educación y Salud presentara su informe sobre el Proyecto de Resolución Camaral N.º 003/2025-2026.
El documento oficial establece un plazo máximo de 72 horas para que se ejecute la remoción del busto, señalando además que el Oficial Mayor es el responsable de coordinar y llevar a cabo todas las acciones administrativas, logísticas y materiales necesarias para concretar esta disposición. Asimismo, se estipula que se deben tomar las medidas pertinentes para evitar que la escultura sea reinstalada o reingresada en cualquier espacio dentro del recinto legislativo. Este mandato refleja una decisión firme y clara por parte del Senado para modificar la presencia simbólica del expresidente dentro del Palacio Legislativo.
El busto en cuestión fue instalado durante el periodo comprendido entre 2011 y 2012, en plena vigencia del mandato de Evo Morales, como un reconocimiento a su figura y gestión política. Desde entonces, esta escultura ha permanecido en los ambientes del Palacio Legislativo Plurinacional, convirtiéndose en un símbolo visible dentro del espacio donde se desarrollan las actividades legislativas. La reciente resolución implica no solo un cambio físico sino también una reconfiguración simbólica dentro del escenario político nacional.
Es importante contextualizar esta decisión dentro de un escenario político marcado por tensiones y confrontaciones entre diferentes sectores partidarios. En febrero de 2025, por ejemplo, un grupo de legisladores opositores al Movimiento Al Socialismo (MAS), partido fundado por Morales, protagonizó un acto simbólico al pisar el busto durante la conmemoración del noveno aniversario del referendo celebrado el 21 de febrero de 2016. En dicho referendo, la población rechazó la propuesta impulsada por Morales para habilitar su postulación indefinida a cargos públicos. Esta acción fue interpretada como una protesta directa contra la figura política del exmandatario y su legado.
Además, no es la primera vez que la presencia del busto genera controversia dentro del ámbito legislativo. Durante la legislatura opositora anterior ya se habían manifestado críticas hacia mantener esa imagen en las instalaciones oficiales, reflejando así una división persistente sobre cómo se debe representar y recordar a figuras políticas relevantes en espacios públicos y gubernamentales. La aprobación reciente por amplia mayoría indica un consenso mayoritario para avanzar en este cambio.
La relevancia de esta resolución trasciende el mero acto administrativo; tiene implicaciones políticas profundas para el país. Representa un gesto tangible hacia la redefinición del espacio público y político dentro de una institución clave como es la Asamblea Legislativa Plurinacional. Al retirar este símbolo asociado a una etapa específica y controvertida del gobierno boliviano, se apunta a marcar una nueva etapa en el diálogo político nacional y en cómo se construye la memoria política colectiva.
En definitiva, esta medida refleja las dinámicas actuales entre los diferentes actores políticos y sus visiones sobre el pasado reciente. La remoción del busto no solo implica cambiar una pieza física dentro del Palacio Legislativo sino también resaltar las tensiones históricas que persisten en torno a Evo Morales y su legado político. El cumplimiento efectivo de esta resolución será observado con atención tanto por quienes apoyan como por quienes rechazan al exmandatario, marcando así un hito significativo en la vida política boliviana contemporánea
