La emergencia sanitaria declarada en el departamento de Tarija por el brote del virus chikungunya ha encendido las alarmas entre las autoridades locales, que observan con creciente preocupación la expansión de esta enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti. Lo que inicialmente parecía un problema circunscrito a regiones fronterizas ha comenzado a manifestarse con mayor intensidad en municipios clave como Bermejo y Yacuiba, donde el aumento de casos confirmados y sospechosos ha motivado una respuesta coordinada y urgente para evitar su propagación hacia la capital departamental.

En Bermejo, la situación se torna particularmente crítica. La Red de Salud local ha confirmado ocho casos positivos distribuidos en varios barrios vulnerables, lo que evidencia la facilidad con la que el virus puede afectar a diferentes sectores de la población. Esta realidad llevó a las autoridades sanitarias a mantener una vigilancia constante incluso durante el feriado de Carnaval, un período caracterizado por un aumento en la movilidad poblacional que podría agravar la transmisión del virus. El compromiso con la salud pública se traduce en la continuidad del trabajo del personal sanitario, garantizando atención inmediata para quienes presenten síntomas característicos como fiebre alta, dolores musculares intensos y molestias articulares severas.

Para reforzar esta estrategia preventiva, el Comité de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM) emitió una resolución que establece una jornada cívica de limpieza general con alcance en todas las actividades públicas y privadas, incluso contemplando el cierre temporal de la frontera. Esta medida excepcional busca reducir drásticamente los criaderos del mosquito transmisor mediante la eliminación y limpieza de espacios donde se acumula agua estancada, principal hábitat para su reproducción. Además, se ha solicitado la colaboración activa tanto de instituciones gubernamentales como organizaciones sociales, bajo un marco legal que promueve acciones periódicas de control sanitario más allá del contexto actual.

En paralelo, Yacuiba enfrenta una situación similar con 12 casos confirmados y una preocupante cantidad de pacientes sospechosos tanto de chikungunya como de dengue. La distribución geográfica de los contagios muestra un predominio en barrios específicos del Distrito 4, afectando a distintos grupos etarios incluyendo menores de edad. Las autoridades locales han respondido con bloqueos epidemiológicos que implican fumigación domiciliaria y vigilancia estrecha sobre posibles contactos para controlar los focos activos. Se enfatiza también la importancia del autocuidado en los hogares mediante prácticas preventivas sencillas pero efectivas, como el uso regular de repelentes y evitar recipientes con agua estancada.

La activación oficial de la emergencia sanitaria departamental refleja no solo el incremento en los casos confirmados sino también el reconocimiento del riesgo epidemiológico latente debido a factores ambientales y sociales propios del territorio tarijeño. El director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) explicó que si bien se han logrado contener inicialmente algunos brotes gracias a una coordinación efectiva entre autoridades y comunidades, el panorama sigue siendo complejo y exige un compromiso sostenido para evitar una crisis mayor.

El temor a que el virus llegue a Tarija capital es compartido por organizaciones vecinales que alertan sobre las condiciones propicias para la proliferación del Aedes aegypti en barrios periféricos y zonas cercanas a quebradas donde existen amplias áreas verdes e infraestructura precaria. La demanda ciudadana apunta a intensificar actividades preventivas como fumigaciones periódicas, campañas masivas de limpieza y desmalezado para reducir al máximo posible los riesgos antes que se confirme algún caso autóctono en esta ciudad.

La gravedad del brote no solo se refleja en cifras epidemiológicas sino también en testimonios provenientes desde departamentos afectados desde hace más tiempo como Santa Cruz. Historias personales retratan un cuadro clínico doloroso y complejo: recién nacidos con secuelas neurológicas e intestinales graves derivadas del contagio prenatal; adultos experimentando dolores articulares insoportables que limitan sus movimientos cotidianos. Estas vivencias humanas subrayan la necesidad imperiosa de no subestimar esta enfermedad ni relegar su atención frente a otros problemas sanitarios.

En síntesis, Tarija enfrenta un desafío significativo frente al avance del chikungunya. La combinación entre factores ambientales favorables para el mosquito vector, alta movilidad poblacional durante fechas festivas y presencia simultánea de otros arbovirus como el dengue exige una respuesta integral e inmediata por parte de las autoridades sanitarias y toda la comunidad. La declaratoria de emergencia sanitaria es apenas el primer paso hacia un esfuerzo coordinado destinado a proteger la salud pública y mitigar las consecuencias devastadoras que este virus puede provocar si no se actúa con rapidez y determinación

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