El departamento de Tarija enfrenta una significativa dependencia de la importación de productos básicos como harina, aceite y manteca. Ante el reciente incremento y la considerable subida de precios de estos bienes esenciales, productores agrícolas locales han presentado una propuesta orientada a potenciar la producción interna y asegurar el abastecimiento, con un enfoque particular en el cultivo de trigo para la elaboración de harina.
Luis Alfaro, quien fuera dirigente del sector campesino departamental, ha señalado que las comunidades ubicadas en la provincia de Cercado poseen la capacidad necesaria para expandir la superficie dedicada al cultivo de trigo. No obstante, destacó que para lograrlo es indispensable contar con el respaldo de las autoridades municipales y departamentales, lo cual permitiría cubrir la demanda del mercado local.
Alfaro argumenta que, en lugar de que los esfuerzos de concejales y asambleístas se centren en buscar mecanismos para importar harina y otros insumos, se debería reconocer y aprovechar el potencial productivo existente en la región. Propone ejercer la autonomía departamental para implementar un plan productivo integral que no solo resuelva el desafío de la seguridad alimentaria, sino que lo haga desde una perspectiva de soberanía departamental.
Para impulsar esta iniciativa, se ha solicitado una reunión con representantes del gobierno municipal, la gobernación y la Asamblea Legislativa Departamental. El objetivo es trabajar en la formulación de una normativa que facilite a los productores el acceso y uso de la maquinaria agrícola que poseen las instituciones públicas, gran parte de la cual, según se indica, se encuentra inactiva o sin funcionalidad.
La propuesta también contempla la unificación de los recursos económicos actualmente destinados a diversos programas y proyectos. La idea es concentrar estos fondos en una única iniciativa orientada a fortalecer la producción de aquellos productos esenciales cuya escasez se manifiesta hoy en los mercados, contribuyendo a la difícil situación económica que atraviesa la población.
En cuanto a la producción de trigo, el exdirigente campesino detalló que en la provincia de Cercado se siembran actualmente alrededor de 50 hectáreas, con un rendimiento aproximado de 50 quintales por hectárea. Sostuvo que, de recibir el apoyo con maquinaria como tractores y cosechadoras, sería posible aumentar significativamente el volumen de producción.
La siembra de trigo en la región inicia a partir del mes de julio. Con los terrenos preparados, los productores estiman que en aproximadamente cinco meses podrían estar en condiciones de proveer harina. Para ello, es crucial que se les garantice el mercado de destino, el cual podría incluir el suministro para la canasta alimentaria, la empresa estatal de apoyo a la producción (Emapa) y el abastecimiento directo a los panificadores locales.
Los productores también tienen previsto reunirse con la Asociación de Panificadores de Tarija. El propósito de este encuentro es conocer de primera mano la demanda real de harina que requieren para la elaboración de pan. Con base en esta información, se planificaría la ampliación de la producción de trigo en el valle central y, de ser necesario, se consideraría extender el cultivo a otras provincias del departamento.
Respecto al procesamiento del trigo para convertirlo en harina, se mencionó la existencia de dos instalaciones operativas en Tarija. Una se encuentra en la comunidad de Junacas y la otra es gestionada por el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF). Sin embargo, se considera que la prioridad fundamental es asegurar la disponibilidad de la materia prima, es decir, el trigo en cantidad suficiente
