La filial local de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) ha solicitado una revisión y actualización de las normativas que regulan la construcción de edificios altos en la ciudad, señalando que las regulaciones vigentes datan de hace más de cuatro décadas. Esta situación limita el desarrollo vertical, especialmente en áreas alejadas del aeropuerto Oriel Lea Plaza, donde las restricciones actuales impiden la autorización de edificaciones de gran altura.
Según el representante de la SIB, la proximidad del aeropuerto al área urbana ha impuesto fuertes limitaciones para la construcción de edificios elevados, lo que requiere una evaluación técnica profunda que considere las condiciones actuales de la ciudad. En la práctica, las construcciones no superan los 12 pisos, un límite que, a juicio de la entidad, debería ser revisado mediante estudios especializados para permitir un crecimiento urbano más eficiente.
Como referencia, se mencionó el caso de Cochabamba, donde recientemente se han implementado consultorías técnicas para definir zonas urbanas aptas para edificaciones de mayor altura, sin comprometer la seguridad aérea. La SIB propone replicar este modelo, ya que en la ciudad no existe una zonificación clara que permita identificar las áreas donde es viable autorizar construcciones verticales.
Actualmente, la autorización para construir edificios altos depende de una certificación de elevación emitida por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), requisito indispensable para obtener el permiso municipal. No obstante, esta certificación se basa en normativas antiguas que podrían beneficiarse de una actualización que contemple las condiciones urbanas presentes.
La normativa nacional establece restricciones en ciertos radios alrededor de los aeropuertos para evitar obstáculos que afecten la seguridad aérea. Sin embargo, la SIB cuestiona que en zonas como Senac se prohíba la construcción de edificios que superen los 12 pisos, argumentando que la topografía montañosa representa un riesgo mayor para la aeronavegación que las edificaciones urbanas, un aspecto que no estaría siendo evaluado de manera integral en la regulación actual.
Frente a este contexto, la Sociedad de Ingenieros propone la creación de una mesa de diálogo que incluya a todas las entidades técnicas involucradas, como la DGAC, el Ministerio de Obras Públicas, Naabol, BoA, la Unidad Técnica Aeroportuaria, el Gobierno Municipal, la Gobernación, la Federación de Empresarios Privados y la Cámara de Desarrollo Inmobiliario. El objetivo es alcanzar acuerdos que permitan una zonificación urbana responsable y la actualización de las normativas municipales para la aprobación de construcciones en altura, garantizando siempre la seguridad aérea.
El representante de la SIB afirmó que permitir edificios de entre 20 y 30 pisos podría impulsar la inversión privada y el desarrollo económico local, además de ofrecer mayores beneficios para el municipio, en contraste con el crecimiento horizontal que sigue expandiendo la ciudad. Esta solicitud no es nueva, ya que durante la última década se ha planteado en varias ocasiones sin obtener respuestas favorables hasta el momento
