El sector del transporte libre en el trópico de Cochabamba atraviesa actualmente una crisis significativa debido a la mala calidad del combustible disponible en la región, situación que ha afectado gravemente el funcionamiento de sus vehículos. Según Francisco Córdoba, dirigente del transporte en esta zona, la actividad diaria se ha visto reducida drásticamente, pasando de operar entre un 80 y 90% a apenas un 40%. Este descenso se debe principalmente a que la mayoría de los vehículos han tenido que ser llevados a los talleres para reparaciones derivadas del uso de gasolina ‘desestabilizada’, un combustible cuya calidad deficiente está causando daños recurrentes en los motores.

Esta problemática no solo afecta a los conductores de transporte libre, sino que también se extiende al sector de mototaxistas en todo el departamento. De acuerdo con las declaraciones de Córdoba, los mototaxistas están trabajando en niveles aún más bajos, entre un 20 y 30%, debido a que sus unidades también están siendo sometidas a constantes reparaciones por daños relacionados con el mismo problema en el combustible. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre y preocupación entre los conductores, quienes temen que sus vehículos puedan sufrir nuevamente fallas mecánicas tras haber sido reparados.

El temor no es infundado, puesto que varios transportistas que cargaron combustible semanas atrás han tenido que regresar a los talleres para solucionar problemas idénticos. Esto evidencia la persistencia del problema y su impacto directo sobre la operatividad del transporte en la región. Como consecuencia, muchos conductores se han visto obligados a buscar alternativas laborales que no requieran el uso de sus vehículos, lo cual refleja una afectación económica considerable para este sector.

En paralelo, esta crisis coincide con declaraciones recientes de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), entidad estatal encargada del suministro y regulación de combustibles, que anunció una evaluación próxima de los precios debido al contexto internacional. Sin embargo, la preocupación local se centra más en la calidad del producto que en su costo. La escasez o baja calidad del combustible genera no solo dificultades técnicas en los vehículos sino también largas filas en las estaciones de servicio, complicando aún más la movilidad diaria y las actividades económicas vinculadas.

La gravedad de esta situación pone en evidencia la necesidad urgente de atender la calidad del combustible distribuido en el trópico cochabambino para evitar mayores perjuicios al sector transporte y a la población usuaria. La reducción significativa en la operatividad vehicular tiene consecuencias directas sobre el traslado cotidiano de personas y mercancías, afectando tanto al comercio como al acceso a servicios básicos. Asimismo, pone en riesgo la estabilidad económica de numerosos trabajadores independientes y pequeños empresarios que dependen exclusivamente de sus unidades para subsistir.

En resumen, el transporte libre y mototaxistas del trópico cochabambino enfrentan una crisis compleja ocasionada por el suministro de gasolina ‘desestabilizada’, lo cual ha reducido notablemente su capacidad operativa y generado daños recurrentes en sus vehículos. La situación demanda medidas efectivas para garantizar un combustible adecuado y seguro, así como apoyo para mitigar las pérdidas económicas derivadas mientras se restablece plenamente la normalidad en este sector estratégico para la región

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