El panorama político boliviano experimentó una clarificación significativa tras las recientes declaraciones de Jorge Tuto Quiroga, quien puso fin a las conjeturas sobre un supuesto fraude electoral y reiteró su reconocimiento a la victoria de Rodrigo Paz Pereira. En un pronunciamiento público, el excandidato instó a la ciudadanía a cesar las movilizaciones nocturnas y extendió una oferta de respaldo parlamentario incondicional al presidente electo, prometiendo los votos de su partido, Libre, para asegurar una gobernabilidad robusta.

Quiroga enfatizó que su propuesta busca únicamente la estabilidad del nuevo gobierno, sin esperar contraprestaciones. Subrayó la importancia de que el presidente Paz designe públicamente a sus candidatos para las presidencias de Diputados y Senadores, asegurando que Libre aportaría todos sus votos en dichas nominaciones, con la expectativa de una respuesta positiva de otras fuerzas políticas.

La incertidumbre que había rodeado el proceso electoral, a pesar de la ausencia de cuestionamientos por parte de las misiones de observación electoral y los informes de los veedores, así como la exhortación del Defensor del Pueblo a no sembrar dudas sobre los resultados, encontró un punto de inflexión con estas afirmaciones.

No obstante, Quiroga no dejó de señalar ciertas anomalías en el padrón electoral. Aunque no dispuso de las cifras exactas de la segunda vuelta, mencionó que en la primera fase se detectaron aproximadamente 400 mesas donde el cien por ciento de los votantes inscritos había ejercido su derecho, un patrón que consideró inusual. Reconoció que su equipo poseía actas que buscaban contrastar con las del Tribunal Supremo Electoral para identificar posibles inconsistencias, pero negó enfáticamente que se hubiese sugerido la existencia de un fraude electoral, desmarcándose así de las denuncias de algunos manifestantes.

En cuanto al apoyo legislativo, Quiroga ofreció un respaldo firme al Partido Demócrata Cristiano (PDC), a pesar de que esta formación ya había establecido un acuerdo de cogobierno con Unidad, lo que le permitiría alcanzar una mayoría parlamentaria. La bancada de Libre, superior en número a la de Unidad, podría garantizar al PDC una mayoría calificada de dos tercios en ambas cámaras y en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Analizando la composición parlamentaria, la unión del PDC y Libre sumaría una fuerza considerable. En la Cámara de Diputados, los 49 escaños del PDC y los 39 de Libre totalizarían 88 curules, superando el umbral de 87 necesario para alcanzar los dos tercios. De manera similar, en la Cámara de Senadores, los 16 escaños del PDC junto a los 12 de Libre alcanzarían 28 senadores, excediendo los 24 requeridos para los dos tercios en un cuerpo legislativo de 36 curules.

A nivel de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que agrupa a ambas cámaras, la alianza entre PDC y Libre sumaría 116 votos, superando ampliamente los 111 asambleístas necesarios para los dos tercios. Esta mayoría calificada es de vital importancia, ya que permite, por ejemplo, la modificación de la Constitución Política del Estado, una promesa que ambos partidos habían incorporado en sus respectivas campañas electorales

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Related Posts