La noche del pasado martes, un incidente que generó preocupación y rechazo se registró en la avenida Bolivia, cerca del mercado Fortaleza, en la zona Los Lotes de Santa Cruz. Un taxista y su pasajera se toparon con una escena alarmante: un bebé de alrededor de dos años se encontraba solo, gateando por una calle de tierra, en condiciones que no solo eran peligrosas, sino también inquietantes.
La situación fue capturada en un video por la pasajera del taxi, quien relató que pasaban por el lugar alrededor de las 20:00 horas cuando notaron un movimiento inusual en el suelo. Al acercarse, se dieron cuenta de que se trataba de un pequeño niño que avanzaba por el barro y cerca de un charco formado por la reciente lluvia. La imagen del niño, vulnerable y desprotegido, dejó a los testigos atónitos.
El taxista, consciente del riesgo al que estaba expuesto el menor, decidió detenerse y comenzó a tocar la bocina con la esperanza de que alguien saliera de las viviendas cercanas para reclamar al infante. La mujer que grabó el video explicó cómo esperaron pacientemente a que alguien respondiera. Después de lo que pareció ser una larga espera, apareció una mujer desde una casa adyacente y se llevó al niño de manera apresurada.
El relato sugiere que el pequeño pudo haber estado fuera solo durante un tiempo breve antes de ser encontrado. La testigo mencionó que la madre o cuidadora salió desde la izquierda de la calle, insinuando que el niño podría haber estado a punto de caer en el charco cercano. “A tiempo llegamos”, enfatizó la pasajera, aludiendo a la fortuna que tuvieron al encontrar al niño antes de que algo peor ocurriera.
La situación ha generado una ola de indignación entre quienes presenciaron el hecho. Muchos cuestionan la responsabilidad de los padres o cuidadores del menor al permitirle estar solo en una vía pública tan peligrosa. Aunque no hubo consecuencias físicas para el niño gracias a la intervención oportuna del taxista y su pasajera, este suceso ha dejado claro un tema delicado sobre la vigilancia infantil y las responsabilidades parentales.
Hasta el momento, ninguna autoridad local o representante de la Defensoría de la Niñez ha emitido declaraciones sobre este incidente. La comunidad espera respuestas y acciones adecuadas para prevenir situaciones similares en el futuro y garantizar la seguridad de los menores en su entorno.
