El director técnico de la selección boliviana, Óscar Villegas, se encuentra en la fase final de definición del plantel que representará al país en el repechaje mundialista, un paso crucial en la aspiración de Bolivia por clasificar a la próxima Copa del Mundo. Desde su rol como estratega principal, Villegas ha confirmado que la nómina de convocados está prácticamente cerrada, aunque mantiene una pequeña posibilidad para realizar ajustes finales, principalmente relacionados con el seguimiento a los futbolistas que militan en el torneo local.

Este proceso de selección refleja una planificación minuciosa, donde el cuerpo técnico ha decidido enviar las convocatorias a los jugadores que se encuentran en el extranjero como una medida inicial para asegurar su disponibilidad. Sin embargo, la evaluación no termina ahí, pues aún resta un análisis detallado de los futbolistas nacionales, lo que demuestra un equilibrio entre experiencia internacional y talento local.

En cuanto a la conformación del equipo para esta importante instancia, Villegas ha optado por formar una delegación amplia que oscilará entre 28 y 29 jugadores. Esta decisión estratégica responde a la necesidad de prever posibles contingencias durante el repechaje, como lesiones o sanciones por acumulación de tarjetas amarillas o rojas. El reglamento permite utilizar 23 jugadores en cancha y en banca durante el partido, pero contar con un plantel más numeroso ofrece flexibilidad para mantener un rendimiento óptimo ante cualquier eventualidad.

La preparación previa al encuentro contra Surinam incluye un plan de trabajo específico que contempla la concentración directa en Monterrey, sede donde Bolivia ajustará los últimos detalles antes del partido decisivo. La elección de esta ciudad responde a una estrategia orientada a replicar las condiciones del estadio donde se llevará a cabo el compromiso. Para ello, Villegas ha mencionado la posibilidad de coordinar partidos amistosos con clubes locales que permitan entrenar en campos con características similares al escenario oficial. Esta apuesta refleja una meticulosa atención al detalle para garantizar que el equipo llegue con confianza y adaptado al entorno.

El entrenador también valoró positivamente los recientes amistosos disputados ante Panamá y México, encuentros que sirvieron para observar el crecimiento del equipo y ampliar las opciones tácticas disponibles. Estos partidos permitieron identificar nuevas alternativas dentro del plantel y fortalecer aspectos defensivos y ofensivos. Entre los jugadores destacados mencionados por Villegas se encuentran Lucas Macazaga, Fernando Nava, Moisés Villarroel, Carlos Melgar, Ervin Vaca y Héctor Cuéllar. La inclusión de estos nombres evidencia un proceso evolutivo en el grupo, consolidando una selección más sólida y competitiva.

Desde lo táctico, Villegas adoptó una postura prudente al asegurar que no descarta ningún esquema específico para enfrentar a Surinam. Su análisis del rival lo define como un equipo directo y veloz que aprovecha los espacios con fuerza física. Por ello, la planificación estratégica buscará neutralizar esas virtudes mediante una estructura flexible y adaptativa dentro del campo de juego. Este enfoque indica que la selección boliviana está preparada para ajustarse según las circunstancias del partido sin perder su identidad.

Finalmente, el técnico enfatizó que este encuentro será una verdadera batalla donde cada detalle marcará la diferencia entre avanzar o quedar fuera. Reconoce que será fundamental mantener alta energía y resistencia física durante los 90 minutos para sostener un rendimiento constante. La confianza se mantiene intacta en torno a las posibilidades del equipo nacional y existe un claro convencimiento sobre la capacidad para obtener un resultado favorable que permita seguir soñando con llegar al Mundial.

En síntesis, bajo la dirección de Óscar Villegas, Bolivia encara este repechaje con un proyecto deportivo bien estructurado y con un plantel cuidadosamente seleccionado. La combinación entre experiencia internacional, talento local emergente y adaptación táctica busca potenciar las chances del seleccionado nacional en esta etapa decisiva hacia la clasificación mundialista. El trabajo previo en Monterrey será clave para afinar detalles y llegar en óptimas condiciones al encuentro contra Surinam, rival directo por ese anhelado cupo mundialista

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