El cuerpo técnico de la selección nacional, bajo la dirección de Óscar Villegas, ha establecido como prioridad fundamental la mejora del acondicionamiento físico de los jugadores. Este enfoque es crucial de cara a los compromisos amistosos internacionales programados para noviembre y, especialmente, con miras al repechaje clasificatorio para el Mundial.
El combinado nacional tiene previsto un periplo por Asia en el que se medirá a las selecciones de Corea del Sur y Japón. Posteriormente, en enero, disputará dos encuentros adicionales en la ciudad de Santa Cruz.
El estratega ha identificado un patrón en las recientes actuaciones del equipo: una notable disminución en el rendimiento físico durante los últimos veinte minutos de juego, a pesar de mantener un buen nivel en los primeros setenta. En este sentido, Villegas subraya que el desarrollo de una mayor resistencia e intensidad es indispensable para poder competir en igualdad de condiciones frente a selecciones con un ritmo de juego más elevado.
Asimismo, el seleccionador ha señalado una problemática inherente al fútbol local, donde los partidos suelen caracterizarse por un tiempo efectivo de juego limitado y una intensidad insuficiente. Explicó que esta disparidad se hace particularmente evidente cuando la selección se enfrenta a rivales europeos o asiáticos, cuyos equipos logran mantener un ritmo constante y exigente a lo largo de los noventa minutos.
Además de la preparación física, el cuerpo técnico dedicará especial atención a la tenencia del balón y a la optimización de la toma de decisiones en el campo, aspectos que considera esenciales para potenciar el desempeño colectivo. Para ello, se empleará un exhaustivo videoanálisis de los encuentros previos, con el objetivo de identificar áreas de mejora y perfeccionar los detalles tácticos.
La concentración de la selección se reanudará en noviembre, coincidiendo con el inicio de la gira asiática. La meta principal de Villegas y su equipo es asegurar que los futbolistas lleguen a estos encuentros con una base física robusta y que el equipo sea capaz de sostener un alto nivel de intensidad durante la totalidad de los partidos, un factor que podría ser determinante en el trascendental repechaje que se disputará en marzo en México
