En el contexto de una situación de emergencia declarada por la Comisión Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (Concabol), se ha generado una inquietud significativa en torno al futuro del volumen de etanol que demanda Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) al sector productor. Esta preocupación surge ante rumores y temores sobre una posible reducción en la mezcla de etanol con la gasolina, lo que podría impactar directamente en la cadena productiva y en los empleos relacionados con esta industria.

Frente a esta coyuntura, el presidente de YPFB, Yussef Akly, ha salido al paso para reafirmar el compromiso institucional con el cumplimiento estricto de los parámetros legales vigentes. En declaraciones recientes, Akly aseguró que no se reducirá la proporción del etanol mezclado con la gasolina, que actualmente está normada entre un 8% y un 12%. Esta afirmación busca calmar las tensiones dentro del sector cañero, que ha manifestado su preocupación ante las posibles repercusiones negativas que implicaría una disminución en la demanda del biocombustible.

El funcionario explicó que YPFB está trabajando activamente en coordinación con los sectores productores, incluyendo a los fabricantes de etanol, para fortalecer las relaciones y definir una estrategia clara. En este sentido, se han programado reuniones específicas para abordar el tema con mayor profundidad y encontrar soluciones conjuntas. Este enfoque colaborativo busca garantizar la estabilidad del sector y fomentar un desarrollo sostenible a largo plazo.

Adicionalmente, Yussef Akly anunció un proyecto importante: la conformación de una comisión que viajará a Paraguay para estudiar y conocer de primera mano las experiencias exitosas de ese país en la aplicación y manejo del etanol como insumo energético. Paraguay es reconocido por haber desarrollado modelos efectivos en la mezcla y uso del etanol, lo cual puede ofrecer valiosas lecciones para Bolivia. El propósito es analizar esas prácticas y adaptarlas dentro del marco normativo boliviano para optimizar el uso del biocombustible en futuros proyectos.

Esta iniciativa forma parte de una visión renovada que YPFB pretende implementar bajo la nueva administración gubernamental. Según Akly, se está trabajando en reconstruir la empresa estatal luego de años en los cuales habría sido afectada por mala gestión, uso político indebido y casos de corrupción. La intención es establecer una política energética clara, técnica y transparente que permita desarrollar el sector con responsabilidad y eficiencia.

Desde el punto de vista técnico, Akly enfatizó que todas las decisiones y acciones relacionadas con el etanol se basan en normativas vigentes que establecen las especificaciones técnicas sobre las mezclas permitidas. Por lo tanto, cualquier cambio debe respetar esos marcos regulatorios para asegurar calidad y seguridad tanto para los consumidores como para los productores.

En contraste con estas declaraciones institucionales, desde Concabol se expresó un llamado urgente al Gobierno y a YPFB para obtener definiciones claras respecto al volumen de compra y mezcla del etanol. El vicepresidente de Concabol, Alcides Córdoba, destacó que una reducción significativa podría ser catastrófica para el sector cañero debido a su impacto directo sobre empleos y sobre toda la cadena productiva vinculada al cultivo y procesamiento de caña.

Córdoba recordó además que existía un compromiso previo para cerrar gestiones basándose en un volumen determinado como referencia para futuras negociaciones. Para 2025 se esperaba vender más de 240 millones de litros de etanol; sin embargo, hasta ahora no se ha alcanzado ni siquiera el 68% del volumen comprometido. Esta situación genera incertidumbre entre los productores sobre el futuro económico y social del sector.

En respuesta a estas inquietudes, Akly reiteró su llamado a mantener la calma e indicó que desde YPFB están trabajando para asegurar estabilidad y cumplimiento con los acuerdos establecidos. La intención es fortalecer el vínculo con los productores cañeros mediante diálogo constante e intercambio técnico basado en experiencias internacionales exitosas.

Este escenario evidencia la relevancia estratégica del etanol como componente energético dentro del país, no solo desde el punto de vista ambiental sino también económico-social. La producción sostenible del biocombustible representa una fuente importante de empleo rural e industrialización local; por ello resulta fundamental mantener políticas claras que garanticen su desarrollo equilibrado.

En definitiva, mientras persisten desafíos estructurales derivados tanto del manejo histórico como de las necesidades actuales del mercado energético nacional e internacional, las autoridades buscan implementar reformas orientadas a consolidar un modelo eficiente integrado por actores públicos y privados. La experiencia paraguaya será clave para orientar esas transformaciones en pro del fortalecimiento definitivo del sector cañero boliviano y su aporte al abastecimiento energético nacional bajo parámetros técnicos rigurosos establecidos por ley

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