Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la empresa estatal encargada de la gestión y producción de hidrocarburos en Bolivia, ha anunciado una estrategia clara y ambiciosa para reducir la dependencia del país de la importación directa de combustibles refinados, como la gasolina. En una reciente declaración, su vicepresidente de Operaciones, Sebastián Daroca, explicó que la compañía se ha comprometido a sustituir estas importaciones por la adquisición de crudo, que luego será procesado en las refinerías nacionales. Esta medida forma parte de un plan integral para reactivar las plantas de refinación y optimizar su capacidad productiva.
Durante varios años, las refinerías bolivianas han operado a niveles muy por debajo de su potencial real, con una utilización que apenas alcanzaba entre el 20 y el 30% de su capacidad instalada. Esta subutilización no solo limita la producción interna de combustibles derivados del petróleo, sino que también genera una mayor dependencia en las importaciones externas para cubrir la demanda nacional. La propuesta actual busca revertir esa situación, elevando la operación de estas plantas hasta un rango entre el 90 y 95%. De esta manera, se espera no solo incrementar significativamente la producción local de gasolinas, sino también fortalecer la fabricación de otros derivados como el gas licuado de petróleo (GLP), contribuyendo así a una mayor autosuficiencia energética.
El respaldo gubernamental a esta iniciativa quedó evidenciado con la promulgación del decreto 5548, que autoriza excepcionalmente la importación de petróleo crudo para alimentar las refinerías nacionales. Esta normativa busca reducir los niveles ociosos en las plantas y mejorar los índices operativos en un contexto donde históricamente se ha privilegiado más la compra directa de combustibles ya refinados. El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, resaltó que esta estrategia también tiene un claro componente económico: importar crudo resulta más barato que traer gasolina o diésel terminados desde el extranjero. La cantidad exacta de crudo a importar será determinada por el Comité de Producción y Demanda (Prode), tomando en cuenta variables como los requerimientos internos y las capacidades logísticas tanto en transporte como en procesamiento.
El vicepresidente Daroca recordó que durante el período anterior bajo la gestión del expresidente Luis Arce Catacora, Bolivia enfrentó momentos críticos en materia energética. En ese tiempo, el país llegó a tener menos de un día completo de autonomía para abastecerse con combustibles. Los tanques almacenadores operaban con niveles mínimos y no alcanzaban a garantizar un suministro adecuado ni estable. Esta situación generó dificultades operativas porque los tanques no están diseñados para funcionar continuamente con cargas tan bajas. Sin embargo, desde diciembre pasado se ha logrado revertir esta problemática al aumentar los volúmenes almacenados y extender la autonomía comercial hasta alcanzar entre siete u ocho días. Este avance representa una mejora sustancial en términos logísticos y estratégicos para asegurar el abastecimiento nacional.
Para implementar eficazmente esta nueva política basada en importar crudo en lugar de productos refinados, YPFB está evaluando detalladamente los sistemas logísticos y las infraestructuras necesarias para la recepción e internación del petróleo. Se han identificado dos puntos clave para este fin. El primero es Arica, donde ya existe una terminal adecuada para recibir crudo proveniente del exterior; desde allí parte un sistema conectado con Sika Sika que incluye un oleoducto directo hacia las refinerías bolivianas. El segundo punto estratégico está proyectado por el sur del país, utilizando terminales ubicadas en Pocitos y Tigüipa; este ingreso complementará y fortalecerá la capacidad general de abastecimiento energético del país.
Esta apuesta por revitalizar las refinerías locales y sustituir importaciones directas representa un esfuerzo significativo hacia una mayor soberanía energética boliviana. Además, puede traducirse en beneficios económicos al disminuir costos asociados a compras externas más onerosas y mejorar la eficiencia productiva interna. Para los ciudadanos bolivianos esto implica potencialmente una mayor estabilidad en el suministro energético y precios más competitivos derivados del fortalecimiento del mercado interno. En suma, YPFB busca consolidar una política energética más autosuficiente que reduzca vulnerabilidades externas y potencie el desarrollo industrial nacional ligado al sector hidrocarburífero
