El presidente Luis Arce realizó una visita al hospital Obrero en Cochabamba para constatar la situación de las personas heridas durante las recientes movilizaciones. En el centro médico se encuentran aproximadamente 53 individuos, entre miembros de la policía y personal de salud, quienes han sufrido lesiones de diversa gravedad a causa de los bloqueos impulsados por sectores afines al expresidente Juan Evo Morales.

Tras su salida del centro médico, el mandatario ofreció declaraciones en las que denunció que las acciones de bloqueo, promovidas por seguidores de Morales, están poniendo en peligro la vida de los ciudadanos, afectando la estabilidad económica del país y generando una crisis humanitaria al paralizar la distribución de combustible y alimentos esenciales.

Denunció que estas movilizaciones buscan generar sufrimiento y pérdida para la población boliviana. Afirmó que el objetivo subyacente es forzar un cambio en la línea de sucesión presidencial que permita al expresidente Juan Evo Morales postularse nuevamente, lo cual, según su interpretación, contraviene la Constitución.

El jefe de Estado contrastó esta situación con la postura de su gobierno, asegurando que no busca la confrontación ni lamenta la pérdida de vidas, y reiteró el compromiso de proceder al desbloqueo del territorio de manera gradual. Calificó las interrupciones del tránsito como acciones perjudiciales o criminales por sus consecuencias.

El presidente advirtió sobre el grave impacto económico de los bloqueos, describiendo la situación como una asfixia para el país. Se ha interrumpido la distribución de diésel, generando escasez de productos básicos en los mercados. Cientos de vehículos de carga permanecen inmovilizados en las carreteras, lo que provoca interrupciones logísticas y un incremento en el costo de los alimentos.

Atribuyó al líder del sector cocalero la creación de una falsa preocupación por la economía, sosteniendo que su verdadero interés es su propia candidatura, la cual considera inconstitucional. Le instó a dejar de lado la falsedad y la cobardía, y a no poner en riesgo la vida de otros por ambiciones personales.

Asimismo, señaló a legisladores afines al expresidente y a otros sectores de oposición por haber estrangulado financieramente a la administración gubernamental. Explicó que el rechazo a la aprobación de créditos internacionales durante más de dos años ha impedido la inyección de recursos necesarios para la reactivación económica.

Recordó haber insistido en la necesidad de financiamiento externo durante dos años y medio, y afirmó que la actual situación de presión económica confirma la validez de esa demanda. Subrayó que la sostenibilidad económica de cualquier nación requiere acceso a créditos y urgió a la aprobación inmediata de las leyes pendientes, tanto las relacionadas con el financiamiento externo como las necesarias para la realización de las elecciones nacionales.

Ante el escenario generado por los bloqueos, el gobierno ha puesto en marcha un plan coordinado con las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, orientado a restablecer la libre circulación y asegurar el abastecimiento de combustibles. El presidente reafirmó que su administración no busca la confrontación violenta y mantiene su compromiso con el diálogo, si bien lamentó que la situación haya escalado debido a lo que describió como intereses particulares.

Criticó a los promotores de las medidas de presión, indicando que no les preocupa el bienestar de la población, que sufre la falta de combustible y el alza de precios, sino únicamente satisfacer un apetito de poder. Descartó la posibilidad de su renuncia como una vía de solución a la crisis, argumentando que tal acción no resolvería los problemas fundamentales, sino que solo buscaría favorecer a una figura política particular, a la que calificó de caudillo.

Finalmente, dirigió un llamado a quienes participan en los bloqueos, instándoles a no permitir ser manipulados. Advirtió que muchos de ellos se exponen a riesgos mientras, según su percepción, los líderes de las movilizaciones se mantienen a resguardo. Concluyó enfatizando que las decisiones sobre el futuro del país deben dirimirse a través del voto en las urnas, y no mediante acciones de fuerza en las vías públicas

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