Tras ocho días de movilizaciones, se ha reportado una disminución en el número de puntos de bloqueo activos en el país. Según declaraciones de la autoridad gubernamental a cargo de la cartera de Gobierno, los puntos de bloqueo pasaron de cuarenta a veintinueve durante el reciente fin de semana. Esta misma autoridad atribuyó el propósito fundamental de las protestas a un intento de forzar la postulación del expresidente Evo Morales para los próximos comicios de agosto, en un contexto marcado por el incremento en los precios de productos básicos.
Desde el Ejecutivo se afirmó que existe una estrategia para generar la percepción de una paralización nacional, la cual, según esta versión, no se corresponde con la realidad, ya que la mayor parte del país mantiene sus actividades con normalidad. Se detalló que operaciones coordinadas entre fuerzas policiales y militares han logrado levantar bloqueos en diversas áreas, incluyendo La Paz, Oruro y Potosí. En muchos casos, las medidas de presión se habrían reducido a manifestaciones de alcance local con impacto limitado. Informes de las fuerzas del orden indican que varios cortes de ruta fueron rechazados por las propias comunidades afectadas.
Durante el fin de semana, en las regiones más afectadas por los cortes de ruta, como La Paz, El Alto y Cochabamba, se observó una alta demanda en los puntos de venta de la empresa estatal de alimentos, donde ciudadanos adquirieron productos de primera necesidad.
No obstante, la autoridad gubernamental alertó sobre la presencia de elementos de violencia organizada detrás de las manifestaciones. Se reportaron incidentes graves, incluyendo la agresión a treinta y ocho efectivos policiales, ataques a personal de salud, volcamientos de ambulancias e incluso el secuestro de miembros de las fuerzas militares. Se enfatizó que estos actos van más allá de una protesta legítima, calificándolos como violencia organizada.
Se informó que más de ochenta personas han sido aprehendidas en relación con los
