La eliminación del equipo de Avellaneda de la Copa Sudamericana ha generado un profundo malestar tanto en el plantel profesional como en la dirigencia institucional. Los futbolistas han expresado su desazón ante la imposibilidad de definir su continuidad en la competición mediante el desempeño deportivo en el campo de juego, percibiendo la situación como una injusticia.
El sentir general del equipo, articulado por sus representantes, es que resulta paradójico observar cómo un grupo de aficionados visitantes, cuyas acciones violentas en el estadio resultaron en heridos y detenciones, ahora ve a su club avanzar en el torneo como consecuencia directa de esos incidentes. Esta resolución de la Conmebol, que no solo excluye al conjunto argentino sino que también habilita el pase de Universidad de Chile a los cuartos de final, ha sido calificada como un precedente de riesgo para el futuro del fútbol.
Miembros del plantel, como el mediocampista Iván Marcone, han subrayado la preocupación por las implicaciones de esta decisión. Otro integrante del equipo, Federico Mancuello, compartió una sensación de impotencia y planteó la existencia de soluciones más equitativas. Entre las alternativas sugeridas, se mencionó la aplicación de sanciones idénticas para ambas instituciones, lo que podría haber incluido una descalificación mutua, o bien la reanudación del partido para disputar los 45 minutos restantes. Se argumentó que beneficiar a una sola de las partes envía un mensaje peligroso, especialmente dada la magnitud de los actos de violencia ocurridos. Por ello, los jugadores hicieron un llamado a la solidaridad de otros clubes y futbolistas argentinos, advirtiendo que esta determinación podría sentar un precedente perjudicial para la integridad de futuras competiciones.
La controversia surge a raíz de los enfrentamientos entre las hinchadas de Independiente y Universidad de Chile en las tribunas del Estadio Libertadores de América. Estos incidentes dejaron un saldo de 22 personas heridas y más de un centenar de detenidos, la mayoría de ellos de nacionalidad chilena.
La postura del plantel se hizo pública menos de una semana después de que la Conmebol anunciara la exclusión del club del certamen. La institución, por su parte, ha manifestado un enérgico rechazo a la medida, calificándola en una comunicación oficial dirigida al organismo rector del fútbol sudamericano como una decisión de índole política. En dicha nota, el club insinuó que la resolución podría revelar una preferencia por estructuras privadas con las que la Conmebol buscaría establecer convenios, negocios y beneficios futuros de manera más conveniente.
Como respuesta a lo que considera una afrenta, la entidad de Avellaneda ha exigido la remoción de toda referencia a su historia y logros del museo de la Conmebol, así como la devolución de cualquier elemento que el club haya aportado a dicho espacio
