El reciente enfrentamiento del conjunto dirigido por Hansi Flick contra el Club Brujas culminó en un empate a tres goles, un resultado que encapsula la dualidad de un equipo capaz de una notable reacción ofensiva, pero lastrado por serias deficiencias defensivas. El partido dejó una sensación ambivalente, donde la capacidad de igualar el marcador en tres ocasiones contrastó con la alarmante facilidad con la que se concedieron los tantos.
La escuadra de Flick, que en esta edición de la Champions League ya ha cedido cinco puntos en cuatro jornadas —la misma cantidad que en toda la fase de grupos anterior—, vio cómo tres de sus disparos impactaban en los postes, lo que podría haber decantado la balanza a su favor. Sin embargo, la retaguardia exhibió preocupantes vulnerabilidades a lo largo de todo el encuentro.
El técnico alemán decidió mantener la misma formación inicial que se impuso al Elche, a pesar de las reapariciones de Robert Lewandowski y Dani Olmo, y el descanso previo de Pau Cubarsí. Esta elección, que incluía a Ferran Torres, Fermín López y Ronald Araujo, parecía buscar mantener la intensidad mostrada en el partido anterior. Por su parte, el Club Brujas alineó a Onyedika, quien era duda por molestias físicas.
El inicio del partido no fue cómodo para el equipo visitante. Tras un primer aviso de Tzolis en el minuto 2, la zaga mostró problemas en la salida de balón y constantes pérdidas. Un desajuste defensivo, con Jules Koundé saliendo tarde, permitió a Forbs habilitar a Tresoldi para abrir el marcador en el minuto 6. La estrategia de concentración inicial y alta intensidad, que había sido clave ante el Elche, se desvaneció rápidamente. No obstante, la respuesta fue inmediata: un gran pase en profundidad de Lamine Yamal a Fermín, quien asistió a Ferran Torres para que este definiera con precisión y estableciera el 1-1 en el minuto 9.
El empate brindó cierta tranquilidad, y el equipo comenzó a dominar, con Fermín estrellando un disparo en la base del poste. Pero la fragilidad defensiva volvió a manifestarse en el minuto 17. Un córner a favor se transformó en una contra letal del Brujas, culminada por Carlos Forbs. La secuencia, desde un mal servicio de Lamine Yamal hasta la pasividad en el despeje y el inadecuado posicionamiento defensivo, permitió que Forbs anotara el 2-1.
La reacción no fue tan instantánea esta vez, y el Brujas generó varios intentos de contragolpe. No fue hasta el minuto 26 que Koundé, tras un pase de Lamine Yamal, disparó al larguero, sumando el segundo impacto en la madera. Lamine Yamal, quien provocó una tarjeta amarilla en el minuto 32, comenzó a asumir un rol protagónico, acelerando el juego y creando superioridades. Rashford puso a prueba al portero Jackers, y Fermín envió un remate alto. Antes del descanso, Lamine Yamal dejó solo a Ferran Torres con un pase magistral, pero el valenciano, tras regatear al guardameta, no logró ajustar la puntería.
La segunda mitad comenzó con mayor agresividad por parte del conjunto de Flick, aunque la primera oportunidad fue para el Brujas, con Szczesny desviando un potente disparo de Seys. Fermín y Lamine Yamal también estuvieron cerca del empate, pero se encontraron con las intervenciones de Jackers. El encuentro se tornó en un intercambio de golpes, con ambos equipos buscando la portería rival.
En medio de este frenesí, Eric Garcia lanzó un potente disparo lejano que impactó en el larguero, el tercer poste del partido. Finalmente, Lamine Yamal, tras una soberbia pared con Fermín en el minuto 61, logró el empate a dos goles, poco después de la entrada de Lewandowski y Olmo en sustitución de Ferran Torres y Casadó. Sin embargo, las vulnerabilidades defensivas persistieron, y Forbs, tras perdonar una ocasión en el 63, quedó desmarcado tras un pase magistral de Vanaken a la espalda de Alejandro Balde, superando con maestría a Szczesny en el minuto 64 para poner el 3-2.
Lamine Yamal continuó asumiendo el liderazgo del equipo, y Jackers desvió un disparo suyo que se colaba por la escuadra. El partido entró en sus últimos veinte minutos con una corrección del VAR, que anuló un penalti inexistente señalado por el árbitro Anthony Taylor sobre Balde. La ofensiva se centró en Lamine Yamal, quien en el minuto 77 envió un centro con trayectoria complicada que fue desviado por Tzolis a su propia portería, estableciendo el 3-3.
Desde el empate, el ritmo de juego disminuyó debido a varias interrupciones por tarjetas y atenciones médicas. Un disparo alto de Olmo en el minuto 87 fue una de las pocas acciones destacadas. En el tiempo añadido, Szczesny cometió un error al intentar regatear a Vermant, quien le arrebató el balón y marcó a portería vacía en el minuto 91. Taylor validó inicialmente la anotación, pero el VAR intervino para anularla por una falta previa sobre el portero polaco. El encuentro concluyó en el minuto 99, sin que el equipo de Flick pudiera ejecutar un último córner, a pesar de haberlo intentado hasta el final con un disparo bloqueado de Lewandowski
