El gobierno de Bolivia enfrenta una acumulación de deudas por cuotas pendientes que superan los 39 millones de dólares ante diversos organismos multilaterales, según informó el canciller Fernando Aramayo. Esta situación ha generado un retraso significativo en la participación del país en importantes bloques y entidades internacionales.
Durante una conferencia de prensa, Aramayo explicó que la morosidad afecta la integración de Bolivia en espacios como el Mercosur, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estas deudas corresponden a gestiones anteriores y dificultan la activación y el desarrollo de relaciones comerciales y diplomáticas en dichos ámbitos multilaterales.
El ministro destacó que es indispensable regularizar estos pagos para salir de la lista roja de Gafilat, condición necesaria para avanzar en negociaciones comerciales, como la posible reinstauración de tratados de comercio preferencial (Atpdea) y la incorporación plena a bloques regionales. Sin cumplir con estas obligaciones financieras, Bolivia no podrá implementar estrategias para fortalecer su comercio exterior ni atraer inversiones.
Aramayo enfatizó que, a pesar de contar con planes para reactivar la economía y mejorar la inserción internacional, la falta de pago de cuotas históricas impide al país participar activamente en los mecanismos multilaterales, limitando así su capacidad de influencia y desarrollo en la arena global
