El exmandatario venezolano Nicolás Maduro compareció ante un tribunal federal en Nueva York, donde negó los cargos que se le imputan y afirmó ser un prisionero de guerra tras su detención por parte de fuerzas estadounidenses. Durante la audiencia, que tuvo lugar en una sala llena de abogados, agentes y periodistas, Maduro sostuvo que fue capturado en su residencia en Caracas y rechazó las acusaciones relacionadas con tráfico de drogas y armas.

Vestido con una camisa oscura sobre un traje naranja de preso, Maduro saludó en español al ingresar al tribunal y se declaró inocente ante el juez Alvin Hellerstein. Aunque intentó detallar las circunstancias de su captura, el magistrado le indicó que habría un momento adecuado para ofrecer su versión completa de los hechos. Al final de la sesión, un asistente le exigió que respondiera por sus supuestos crímenes, a lo que Maduro respondió reiterando su condición de prisionero de guerra antes de ser escoltado fuera de la sala.

La audiencia se desarrolló con la presencia de su esposa, Cilia Flores, quien estuvo sentada junto a él, acompañados por parte de su equipo legal. En el tribunal, la seguridad fue estricta, con un perímetro protegido por agentes fuertemente armados y el traslado de la pareja desde la prisión de Brooklyn en un vehículo blindado. Afuera, manifestantes se congregaron para expresar tanto apoyo como rechazo a la detención, con grupos divididos que coreaban consignas a favor y en contra de la intervención estadounidense en Venezuela.

Entre los presentes, algunos celebraron la captura de Maduro como un acto de justicia, mientras que otros denunciaron la operación como una intromisión extranjera. La audiencia, que duró aproximadamente media hora, estuvo marcada por la tensión y la expectación internacional, reflejando la compleja situación política y judicial que enfrenta el exgobernante

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