Marcelo Gallardo pondrá fin a su segundo ciclo como entrenador de River Plate este jueves, en un momento marcado por la dificultad y la falta de resultados positivos que han pesado tanto en el equipo como en la institución. La despedida tendrá lugar en el estadio Monumental, cuando el club reciba a Banfield por la séptima fecha del Torneo Apertura, en un encuentro que se espera cargado de emociones para jugadores, cuerpo técnico y aficionados.

El contexto que rodea esta decisión es complejo. La derrota por 1-0 ante Vélez Sarsfield, sufrida recientemente, evidenció una preocupante falta de efectividad y dominio en el campo durante el primer tiempo, lo que sumó la tercera caída consecutiva en el certamen local. Esta racha negativa se ha extendido a lo largo de los últimos 20 partidos, donde Gallardo acumula 13 derrotas, una cifra que contrasta fuertemente con su etapa anterior al frente del club y que ha generado un clima de incertidumbre y presión creciente.

El propio entrenador, consciente del peso de esta situación, comunicó su determinación mediante un video difundido en las redes sociales oficiales del club. En él expresó su profundo agradecimiento hacia la institución y sus seguidores por el apoyo constante, incluso en momentos difíciles como el actual. Su discurso reflejó una mezcla de emoción y dolor ante la imposibilidad de cumplir con los objetivos planteados inicialmente, así como un reconocimiento al compromiso y dedicación tanto de su cuerpo técnico como del plantel.

Los indicios del final habían comenzado a manifestarse desde días atrás. Tras la derrota frente a Vélez, Gallardo optó por no brindar declaraciones a la prensa ni enviar representantes para hacerlo en su lugar, algo inusual para él dada su habitual disposición comunicativa. Esta actitud fue interpretada como señal clara de una reflexión profunda sobre su continuidad. Posteriormente, convocó a los jugadores para una práctica vespertina en el River Camp y mantuvo reuniones con figuras clave del club, incluyendo al presidente Stefano Di Carlo y al director deportivo Enzo Francescoli. Estas acciones alimentaron las especulaciones hasta que finalmente se confirmó oficialmente su salida.

Este segundo periodo al mando del equipo comenzó tras la partida de Martín Demichelis pero distó mucho de ser tan exitoso como el primero. Durante esta etapa Gallardo dirigió 85 encuentros con un balance moderado: 35 victorias, 32 empates y 18 derrotas, alcanzando una efectividad inferior al 54%. Más importante aún es que no logró conquistar títulos relevantes ni repetir las hazañas anteriores que lo consagraron como uno de los técnicos más destacados en la historia reciente del club.

La repercusión de esta decisión trasciende lo deportivo e impacta directamente en la afición y en la estructura institucional de River Plate. El equipo actualmente ocupa un lugar intermedio en la tabla del Grupo B del Torneo Apertura, compartiendo siete puntos con Banfield y Racing pero alejado ocho unidades del líder Independiente Rivadavia. Esta posición deja al conjunto fuera del acceso a los playoffs y refleja las dificultades para mantener un rendimiento competitivo sostenido.

En cuanto a competencias paralelas, River logró avanzar con dificultades a los dieciseisavos de final de la Copa Argentina tras vencer ajustadamente a Ciudad de Bolívar. No obstante, estas victorias apuradas no lograron revertir la sensación generalizada de estancamiento futbolístico ni calmar las inquietudes sobre el rumbo tomado.

La salida de Gallardo abre un escenario incierto respecto a quién tomará las riendas del equipo. Entre los posibles candidatos ya mencionados figuran Eduardo Coudet —quien tiene experiencia dirigiendo clubes argentinos y europeos— así como otros nombres ligados históricamente a River o con experiencia internacional dentro del fútbol argentino. Sin embargo, antes que todo ello ocurra, se espera que el entrenador reciba un merecido reconocimiento por parte de los hinchas durante su último partido en casa.

En definitiva, este desenlace representa el cierre de una etapa significativa para River Plate que estuvo marcada por grandes logros previos pero también por desafíos recientes insuperables para Gallardo. El compromiso mostrado durante años queda plasmado tanto en sus palabras finales como en su legado dentro del club; ahora corresponde mirar hacia adelante para intentar retomar el camino hacia el éxito deportivo que tanto exige esta emblemática institución

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