En una reciente declaración, Rolando Morales, vicepresidente de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba, ofreció un panorama preocupante sobre la situación del abastecimiento de diésel en la región. Durante una conferencia de prensa, Morales reveló que tanto productores como transportistas se ven obligados a recurrir al mercado negro para adquirir este carburante esencial. Los precios en este entorno informal oscilan entre 15 y 18 bolivianos por litro, lo que representa un aumento significativo en comparación con los precios oficiales.

La escasez de diésel en los surtidores ha llevado a los agricultores y transportistas a buscar alternativas para evitar que sus actividades se vean interrumpidas. “Estamos comprando el diésel entre Bs 15 y Bs 18 por la necesidad imperiosa, a objeto de que no nos paralicemos”, expresó Morales, enfatizando la urgencia de contar con este recurso vital para mantener la operatividad del sector agropecuario.

La situación refleja un desafío mayor para los productores locales, quienes dependen del diésel no solo para el transporte de sus productos, sino también para las labores agrícolas cotidianas. La falta de acceso a este combustible podría impactar negativamente en la producción y distribución de alimentos, lo que preocupa tanto a los productores como a los consumidores.

Morales hizo un llamado a las autoridades competentes para abordar esta crisis y garantizar un suministro adecuado de diésel en el mercado formal. La situación actual plantea serias interrogantes sobre la gestión del abastecimiento de combustibles en el país y su efecto en la economía local.

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