La situación en torno al resarcimiento por daños mecánicos provocados por la gasolina de mala calidad en Bolivia ha escalado a niveles significativos, generando un creciente descontento entre los usuarios afectados. Con más de 500 personas registradas en el sistema de compensación habilitado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la problemática ha pasado de ser un conjunto de quejas aisladas a un asunto que involucra a un número considerable de conductores que buscan justicia y reparación por los daños sufridos en sus vehículos.
YPFB, la estatal encargada de la producción y comercialización de hidrocarburos, ha reportado haber indemnizado ya a 165 usuarios. Sin embargo, el sector del transporte ha expresado su desconfianza respecto a este proceso. Los transportistas afirman que muchos afectados todavía no han recibido respuestas concretas sobre sus reclamaciones, lo que alimenta una atmósfera de incertidumbre y frustración.
El mecanismo implementado por YPFB para abordar estas reclamaciones se divide en tres etapas claramente definidas. En primer lugar, se lleva a cabo el registro de los datos personales y la verificación documental, donde se cruzan detalles con sistemas como el B-Sisa, RUAT y SOAT para garantizar la validez de las denuncias. La segunda fase consiste en una evaluación técnica de los daños mediante peritajes realizados a los vehículos afectados. Finalmente, una vez completadas estas etapas, se procede a la firma de un acuerdo y al pago de la compensación correspondiente, que puede realizarse tanto por ventanilla como a través de códigos QR.
Daniela Galarza, responsable de comunicación de YPFB en Tarija, ha señalado que el plazo para el registro se ha ampliado hasta el 15 de mayo con el fin de permitir que más personas afectadas puedan acceder al sistema, especialmente aquellos cuyos vehículos no están registrados a su nombre. Galarza también explicó que los tiempos para resolver cada caso dependen del tipo y gravedad del daño sufrido: mientras algunos casos menores pueden resolverse rápidamente con una limpieza del motor en menos de dos semanas, otros más complejos requieren un tiempo considerable para su evaluación y reparación.
Hasta el momento, aproximadamente 165 usuarios han recibido compensaciones en Tarija, y otros han optado por realizar sus trámites mediante pagos digitales. Además, alrededor de 80 personas han completado el proceso con ayuda institucional proporcionada por YPFB en la casa cívica local, lo cual indica un avance en la implementación del sistema.
Sin embargo, el descontento persiste entre los miembros del sector del Transporte Libre. Sus líderes critican abiertamente lo que consideran un proceso burocrático y lento que no satisface las necesidades reales de reparación. Según ellos, las compensaciones ofrecidas son insuficientes para cubrir los daños graves sufridos por los vehículos; estos incluyen problemas con bombas de gasolina, inyectores e incluso fallos completos en motores. En algunos casos específicos, las reparaciones pueden superar los 20.000 bolivianos.
Ante esta situación crítica, un exparlamentario tarijeño ha instado a YPFB a retirar del mercado la gasolina considerada defectuosa hasta que sea estabilizada y garantizada su calidad. Esta declaración refleja la urgencia con la que se requiere una solución efectiva para mitigar las preocupaciones tanto de los usuarios individuales como del sector transporte en su conjunto.
