La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) organiza el primer Congreso Internacional de Agricultura Sostenible, un encuentro que reunirá a especialistas de Argentina, Brasil y Bolivia con el objetivo de compartir tecnología y conocimiento sobre producción sostenible de alimentos en el Cono Sur.
El evento pondrá sobre la mesa temas vinculados con agroclimatología, agricultura de precisión, manejo de suelos, fertilización, bioinsumos y cultivos de servicio, entre otros contenidos orientados a fortalecer las labores de campo con herramientas más amigables con el medio ambiente. Según explicó el presidente de Anapo, Abraham Nogales, se tratará de un espacio de alto nivel técnico, pensado para quienes toman decisiones productivas a diario. En su criterio, la sostenibilidad en el campo cruceño no es un concepto abstracto, sino una decisión técnica cotidiana que incide en la seguridad alimentaria de esta y las futuras generaciones de bolivianos.
La primera jornada del congreso comenzará con un análisis de la perspectiva agroclimática para el verano 2026/2027 y continuará con exposiciones sobre agricultura de precisión, manejo de suelos, fertilización, cultivos de servicio, manejo de cultivos de sorgo y girasol, además de bioinsumos. Los expertos invitados presentarán distintas herramientas y experiencias, desde el uso de drones hasta cultivos alternativos como el sorgo y el mijo, junto con aportes sobre biología de suelos desde Brasil, la respuesta genética al jopo del girasol y otras aplicaciones de biotecnología orientadas a dar mayor resiliencia al sector agrícola.
Como parte de la agenda, el 19 de septiembre se desarrollará el Simposio de Agricultura Sostenible, dirigido a universitarios de ciencias agrícolas. Esta actividad será organizada junto a la Universidad Evangélica Boliviana y contará con el respaldo de WWF Bolivia y la Fundación Solidaridad.
Nogales sostuvo que 2026 será un año para hablar de sostenibilidad, en un contexto en el que los productores enfrentan bloqueos, racionamiento de diésel durante la cosecha de invierno y un decreto que encareció el combustible. En ese escenario, afirmó, la prioridad pasa por rendir más por hectárea y reducir costos por tonelada.
El sector oleaginoso, además, cerró 2025 con 1.145 millones de dólares en exportaciones y se consolidó como el segundo rubro exportador de Bolivia. De acuerdo con los datos difundidos por Anapo, reúne a más de 14.000 unidades productivas, el 80% de ellas de pequeños productores, genera cerca de 120.000 empleos directos e indirectos y produce anualmente más de 5,5 millones de toneladas de granos de soya, maíz, trigo, sorgo, girasol y chía.