La flexibilización del tipo de cambio, la escasez de carburantes y la caída del turismo están ejerciendo una fuerte presión sobre dos de los sectores más importantes de la economía tarijeña: la cadena vitivinícola y la actividad turística. En ambos casos, los efectos ya se reflejan en un encarecimiento de costos, caída de ventas y pérdidas económicas significativas durante el primer semestre de 2026.
En el caso del vino, los productores reportan que los costos de producción se incrementaron hasta en 50%, una situación que obligó a las bodegas industriales del Valle Central a ajustar sus precios hasta en 30%, según explicó el vocero de la Asociación Nacional de Productores Vitivinícolas de Tarija (ANAVIT), José Luis Sánchez. El encarecimiento responde, principalmente, al aumento de los insumos importados, entre ellos productos enológicos, materiales de embotellado, etiquetas, botellas especiales, productos químicos para el cuidado de los viñedos, maquinaria y herramientas de poda.
Sánchez recordó que en la gestión anterior una botella de vino se vendía entre Bs 15 y Bs 20, de acuerdo con la marca, mientras que en la actualidad su precio oscila entre Bs 25 y Bs 30. A esta presión se suma la dificultad que enfrentan la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas (ANIV) y la Cámara Departamental de Exportadores del Sur – Tarija (CADEXST) para acceder a materias primas, equipos y maquinaria importada, debido a la escasez de dólares.
La falta de diésel también agrava el panorama en los municipios de Uriondo, Cercado y San Lorenzo, donde las labores agrícolas de preparación y mantenimiento de los viñedos se ven afectadas de cara a la vendimia 2026-2027, de acuerdo con lo informado por Josué Cuéllar, representante del sector vitivinícola del Valle de la Concepción.
El presidente de la Cadena de Uvas, Vinos y Singanis de Tarija, José Sánchez, añadió que las ventas de estos productos disminuyeron hasta en 40%, golpeadas por el menor flujo turístico y por el incremento de los costos de transporte aéreo. Pese a este escenario, recordó que la cadena productiva genera un movimiento económico cercano a los $us 150 millones al año, mientras que la comercialización de uva tarijeña en los mercados nacionales representa alrededor de $us 40 millones.
La situación no es distinta en el turismo. Durante el primer semestre de 2026, la actividad turística de Tarija registró pérdidas estimadas en Bs 50 millones, principalmente por la reducción del flujo de visitantes, el encarecimiento de los pasajes aéreos y las dificultades de conectividad terrestre y aérea. El director de Turismo de la Gobernación de Tarija, Fernando Martínez, señaló que el departamento atraviesa una etapa de alerta ante la disminución de visitantes y la inestabilidad cambiaria.
Martínez precisó que hasta agosto la ocupación hotelera en la capital tarijeña cayó en un 80%, un desplome que no solo afecta a los establecimientos de hospedaje, sino también a restaurantes, transporte, comercio y otras actividades vinculadas al turismo. Frente a este panorama, autoridades departamentales y municipales, junto con representantes del sector privado, acordaron sumar esfuerzos para elaborar e implementar un plan de reactivación turística que permita recuperar visitantes y dinamizar la economía regional.