El senador Branko Marinkovic sostuvo que la salida a la escasez de combustible no está en abrogar el Decreto Supremo 5676, sino en abrir el mercado a las importaciones. En esa línea, cuestionó la serie de interpelaciones que, según dijo, viene desarrollando la Asamblea Legislativa Plurinacional en medio de la crisis de abastecimiento y de la situación económica que atraviesa el país.
El legislador también se refirió a la Asamblea de la Cruceñidad convocada para este miércoles por el Comité pro Santa Cruz. Dijo respetar las determinaciones que adopte esa instancia y expresó su expectativa de que la propuesta que surja tenga un alcance estructural para enfrentar el problema. “Estoy seguro de que ellos van a ir por el lado de que se apruebe de una vez una ley que liberalice el tema”, afirmó, al advertir que la falta de combustible está afectando con mayor fuerza al sector productivo.
La reunión fue convocada para el miércoles 9 de septiembre a las 16:00, ocasión en la que el Comité pro Santa Cruz presentará una propuesta técnica orientada a resolver la crisis de abastecimiento de combustibles y el conflicto generado por el Decreto Supremo 5676.
Marinkovic insistió en que derogar esa norma no resolverá el problema de fondo. “Lo pueden abrogar, pero las filas van a seguir porque no hay diésel. Tenemos que solucionar de fondo el problema”, señaló al defender el proyecto de ley presentado por Demócratas para liberar la importación, el almacenaje, el transporte y la comercialización de combustibles.
El senador también criticó que los importadores sigan dependiendo de YPFB, al considerar que ese esquema encarece y complica el abastecimiento. A su juicio, la libre competencia permitiría mejorar la provisión y reducir costos, especialmente en las regiones fronterizas.
En otro tramo de sus declaraciones, cuestionó que la Asamblea Legislativa destine tiempo a interpelaciones mientras persisten los problemas de abastecimiento. “Estamos perdiendo el tiempo”, dijo, y pidió a los legisladores priorizar el tratamiento de normas que, según su criterio, permitan liberar los combustibles, atraer inversiones y reactivar la economía.
“En lugar de estar aprobando leyes que necesita Bolivia, estamos sentados escuchando una interpelación con 55 preguntas a un ministro. Y perdemos todo el día en eso”, expresó Marinkovic, al afirmar que esa dinámica perjudica tanto al funcionamiento del Gobierno como al de la propia Asamblea Legislativa. Por ello, reiteró que el Legislativo debe dejar las interpelaciones y concentrarse en la elaboración de leyes que den respuestas concretas a las necesidades del país.