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La disputa política en Tarija volvió a intensificarse tras las declaraciones del exasambleísta y dirigente de Camino Democrático para el Cambio (CDC), Mauricio Lea Plaza, quien atribuyó las críticas del asambleísta Rodrigo Delgado a la gestión departamental a una estrategia política que, a su juicio, no nace dentro de la Asamblea Legislativa, sino que responde a una línea impulsada desde fuera. En esa interpretación, el principal señalado fue el exgobernador Adrián Oliva, a quien responsabilizó de intentar recuperar influencia en el escenario departamental luego de haber perdido las elecciones subnacionales de este año.

Lea Plaza planteó que las expresiones de Delgado contra la administración actual no serían hechos aislados, sino parte de un movimiento más amplio orientado a debilitar a la Gobernación. Para reforzar su argumento, recurrió a una frase coloquial con la que describió al exgobernador como alguien que actuaría movido por el resentimiento de la derrota electoral, una reacción que, según su lectura, evidenciaría la dificultad de Oliva para aceptar el resultado de los comicios. El dirigente de CDC sostuvo además que el electorado tarijeño respaldó con claridad a la candidata de su fuerza política, María René Soruco, en la segunda vuelta de abril pasado, en la que la actual gobernadora obtuvo una ventaja superior a los cuarenta puntos porcentuales frente al binomio de la alianza Patria.

En ese contexto, Rodrigo Delgado, jefe de bancada de Patria en la Asamblea Legislativa Departamental, se ha convertido en una de las voces más persistentes en sus cuestionamientos al Ejecutivo departamental. En las últimas semanas, el legislador observó el manejo de diferentes reparticiones públicas, promovió una nueva solicitud de interpelación contra la gerencia del Servicio Eléctrico de Tarija (Setar) y también cuestionó el tratamiento de la Ley de Organización del Ejecutivo, norma que contempla la creación de la Secretaría de Turismo. Ese debate elevó la tensión con los asambleístas afines a CDC, quienes lo acusaron de obstaculizar la gestión de Soruco.

A ello se suma la situación judicial que enfrenta Delgado, derivada de una querella presentada por el exgobernador Mario Cossío. El proceso se abrió luego de que el asambleísta cuestionara públicamente la gestión de Cossío y las circunstancias en que dejó el país. La defensa del exgobernador ha pedido una retractación pública, al considerar que esas afirmaciones dañaron su honra, mientras que Delgado ha señalado que responderá ante la justicia y que sus declaraciones se basan en información de conocimiento público.

La lectura de Lea Plaza intenta enlazar ese escenario con una estrategia política más amplia de la antigua conducción departamental para recuperar espacio en la toma de decisiones. Aunque el dirigente cedecista no presentó elementos concretos que acrediten una coordinación directa entre Delgado y Oliva, insistió en que la coincidencia entre las críticas legislativas y el frente judicial abierto contra el asambleísta no sería casual, sino parte de una misma dinámica de desgaste contra la actual administración.

El intercambio de acusaciones ocurre en un ambiente de creciente tensión institucional en Tarija, donde también persisten las quejas de otras bancadas por la falta de convocatoria a sesiones plenarias y por las dificultades que enfrenta la nueva gestión para consolidar su estructura organizativa. Hasta el momento, ni Delgado ni representantes de Oliva se han pronunciado sobre las acusaciones formuladas por el dirigente de CDC.

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