La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) descartó que el hombre que denunció haber sido secuestrado durante tres días en el Trópico de Cochabamba haya sido víctima de un plagio y del robo de Bs 46.000. La investigación policial tomó un rumbo distinto y ahora apunta a que el denunciante habría sido agredido por familiares y allegados del propietario de un minibús que antes habría sido robado, en medio de un conflicto económico que, según la versión oficial, no fue cumplido.
El director departamental de la Felcc, Erick Peralta, explicó que las indagaciones modificaron por completo la primera hipótesis del caso y puso en duda el relato presentado por el hombre de 37 años, identificado como Raúl G. F. D., oriundo de Yapacaní. “En ese caso no era un secuestro”, afirmó la autoridad policial, al señalar que en situaciones de violencia las primeras declaraciones pueden estar influenciadas por el estrés o el impacto del momento.
La denuncia inicial sostenía que el hombre había viajado el 3 de septiembre a Ivirgarzama con la intención de comprar un minibús Toyota Noah. Según esa versión, mientras revisaba el vehículo fue encañonado y obligado a subir a otro motorizado por cuatro hombres. A partir de allí, afirmó, fue trasladado a sectores rurales de Valle Ivirza y a la comunidad Chasquis, donde habría permanecido retenido durante tres días.
En su primer relato, el denunciante también aseguró que durante ese tiempo le arrebataron Bs 46.000, además de documentos personales y un teléfono celular, y que fue golpeado mientras estuvo cautivo. De acuerdo con esa misma versión, el domingo 6 de septiembre habría logrado escapar a pie en un descuido de sus supuestos captores. Luego habría llegado hasta un sector de autoventa, donde un mototaxista le brindó ayuda antes de acudir a la Policía.
No obstante, la Felcc indicó que una declaración considerada clave permitió reorientar la investigación. Peralta señaló que se estableció que el denunciante presuntamente estuvo involucrado antes en el robo de un vehículo y que luego habría llegado a un acuerdo con su propietario para devolverlo, compromiso que, según la Policía, no habría sido cumplido.
“Es una persona que anteriormente había robado un vehículo y que un acuerdo transaccional no había cumplido”, declaró el jefe policial al referirse al nuevo enfoque del caso.
Con base en esa hipótesis, la Policía sostiene que el dueño del motorizado habría ubicado al hombre y concertado un encuentro. Después de ello, familiares y amigos del propietario lo habrían agredido físicamente como una represalia por el conflicto pendiente. En esa línea, la institución policial considera que el denunciante habría construido la versión de un secuestro para ocultar el antecedente vinculado al robo del vehículo.
Peralta calificó como falsas algunas de las primeras afirmaciones del hombre y remarcó que las pesquisas deben esclarecer con precisión qué ocurrió y quiénes participaron en los hechos. Mientras tanto, la Policía continúa reuniendo declaraciones y otros elementos de convicción para reconstruir la secuencia completa de lo sucedido y definir si corresponde iniciar acciones penales contra quienes intervinieron en la golpiza.