La Alcaldía de Tarija evalúa impulsar denuncias penales contra personas e instituciones que descarguen aguas residuales de manera directa en las quebradas, en el marco de las acciones que busca aplicar para frenar la contaminación y reducir los riesgos que esta situación genera para los vecinos.
El secretario de Medio Ambiente del municipio, Fernando Castellanos, explicó que el área jurídica de la institución revisa qué medidas legales corresponden frente a los casos detectados durante las inspecciones realizadas en distintos sectores de la ciudad. A criterio de la autoridad, la vía penal debe ser considerada ante la persistencia del problema y la dificultad para encontrar una solución por otras vías.
“Nosotros creemos que se tienen que hacer las denuncias penales porque no vamos a encontrar solución a este tema”, señaló Castellanos.
El funcionario indicó que esta situación no es nueva y que arrastra más de 30 o 40 años, lo que complica tanto su atención inmediata como la identificación de los responsables en algunos casos. Según dijo, las inspecciones efectuadas al interior de las quebradas permitieron encontrar conexiones que no estaban vinculadas al sistema de alcantarillado y que terminaban descargando directamente en esos cauces.
Entre los casos observados mencionó el Coliseo San Roque, donde, según afirmó, se habría hallado una conexión directa hacia una quebrada. También aludió a una situación detectada en COSSALT, donde una tubería estaba siendo taponeada y descargaba hacia la quebrada.
Castellanos sostuvo que estos hallazgos reflejan la dimensión de una problemática que, a su juicio, requiere la participación tanto de vecinos como de instituciones para ser corregida. En ese contexto, remarcó que la Alcaldía continuará con los controles para identificar nuevas conexiones irregulares y definir las medidas que correspondan.
La autoridad también se refirió a la quebrada que atraviesa el barrio Salamanca, donde el municipio realizó una inspección tras detectarse una descarga de aguas residuales proveniente de un establecimiento de salud. De acuerdo con su explicación, los vecinos de esa zona enfrentan a diario malos olores y la presencia de residuos y lixiviados, una situación que genera preocupación por sus posibles efectos en la salud.
“Están sufriendo estos malolores, están sufriendo también porque ya son lixiviados y puede haber problemas de salud para nuestros niños y para nuestros abuelitos”, afirmó.
Castellanos insistió en que, por la antigüedad del problema, la solución no será inmediata y requerirá un trabajo progresivo. Sin embargo, subrayó que es necesario evitar nuevas descargas en las quebradas y establecer responsabilidades sobre los casos ya identificados.