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Los vecinos del barrio Salamanca volvieron a poner en agenda la contaminación de la quebrada El Monte, con especial preocupación por el sector de la Víbora Negra, donde persisten descargas de aguas residuales, malos olores y residuos que, según la dirigencia vecinal, afectan desde hace años a las familias que viven cerca del cauce. Ante ese escenario, exigen que los trabajos de saneamiento avancen con mayor rapidez para cortar las conexiones irregulares y regularizar a las viviendas que todavía no están incorporadas al alcantarillado sanitario.

El presidente del barrio Salamanca, Miguel Aguirre, explicó que el tema fue abordado en reuniones con representantes de la Cooperativa de Servicios de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario de Tarija (COSAALT), el Gobierno Municipal de Tarija y la Federación Departamental de Juntas Vecinales (Fedjuve), en medio de la preocupación por la permanencia del problema. Según señaló, la decisión del barrio fue asumir una postura más firme, porque pese a las gestiones realizadas durante un tiempo prolongado, los resultados todavía no responden a la magnitud del daño que denuncian los vecinos.

Aguirre sostuvo que la molestia creció porque las instituciones han ido postergando soluciones y eso terminó por desgastar a la población. Dijo que, como sector más afectado, pidieron a las entidades presentes mayor responsabilidad, ya que también los dirigentes quedan expuestos ante los vecinos cuando no se observan avances concretos. Reconoció que puede haber limitaciones económicas, pero advirtió que las demoras repetidas ya generan cansancio.

Uno de los principales desafíos está en la propia configuración del área afectada. La quebrada atraviesa sectores urbanizados y, según explicó el dirigente, en varios puntos existen construcciones prácticamente sobre el cauce. Por eso, el saneamiento no se limita a una limpieza superficial, sino que implica identificar de dónde salen las descargas y lograr que las viviendas se conecten a la red de alcantarillado sanitario. En una primera etapa, se apeló a la conciencia de los vecinos para que regularicen su situación de manera voluntaria, y aunque algunos propietarios ya realizaron sus conexiones, Aguirre considera que todavía son pocos frente a la cantidad de casas que continuarían descargando aguas servidas.

Durante las inspecciones efectuadas en la zona, las autoridades verificaron la presencia de aguas residuales, malos olores y residuos con lixiviados, lo que reforzó la preocupación de los vecinos por los posibles efectos sobre la salud. El secretario de Medio Ambiente del Gobierno Municipal de Tarija, Fernando Castellanos, expresó inquietud por las condiciones en las que viven las familias del sector y advirtió sobre los riesgos que pueden enfrentar, especialmente niños y adultos mayores.

En paralelo, COSAALT y el municipio siguieron con los trabajos de identificación y taponamiento de conexiones que desembocan en la Víbora Negra. Aguirre informó que las intervenciones avanzaron hasta la calle Ballivián y que continúan hacia la zona del cementerio. Por su parte, el director de la UGR, Álvaro Baldiviezo, indicó que se está verificando cada conexión en distintos puntos del recorrido y que el objetivo es adoptar medidas antes de la temporada de lluvias. También señaló que hay familias que ya regularizaron su situación y se conectaron al sistema de alcantarillado, mientras otras aún deben iniciar ese proceso, aunque por el momento no cuenta con un número exacto de las que siguen fuera de la red.

La complejidad del caso no termina en la Víbora Negra. Ese cauce continúa hacia la quebrada El Monte y además tiene una ramificación hacia la zona del Mercado Campesino, por lo que el saneamiento debe abarcar un tramo más amplio del previsto inicialmente. En ese marco, Aguirre anunció que los vecinos serán convocados este lunes para conocer qué acciones se tomarán y cuáles serán los siguientes pasos frente al problema. La expectativa está puesta en que la reunión permita definir medidas concretas y un cronograma de trabajo que acelere la reducción de descargas.

Mientras avanzan los taponamientos y las inspecciones, el barrio Salamanca insiste en que la solución debe traducirse en resultados visibles para una contaminación que, según su dirigencia, lleva años afectando al sector. El reclamo central es que se atiendan las descargas existentes y que se evite la incorporación irregular de nuevas viviendas a los cauces, antes de que las lluvias compliquen aún más la situación.

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