El canciller Héctor Huanca Rodríguez confirmó ayer la muerte de cinco ciudadanos bolivianos que quedaron sepultados bajo toneladas de escombros tras el derrumbe de un edificio en San Pablo, Brasil. Dos días después de la tragedia, las familias de las víctimas evaluaban en privado si los cuerpos serán repatriados a Bolivia o si recibirán sepultura en el vecino país.
“En concreto son cinco connacionales que han perdido la vida (tres mujeres, un varón y una niña), uno de ellos es una persona de sexo femenino que estaba en proceso de gestación, una menor de edad, y entendemos que al margen de los cinco hay una ciudadana paraguaya”, precisó la autoridad.
En total, y luego de dos jornadas de intenso trabajo, las brigadas de Bomberos rescataron seis cuerpos sin vida. Ayer, los familiares de los bolivianos fallecidos se reunieron con funcionarios del Consulado para definir el destino final de sus seres queridos.
“Si la familia dice la repatriación de los cinco cadáveres, la Cancillería aplicará sus mecanismos respectivos y procuraremos que ellos lleguen al lugar que las familias determinen para dar la sagrada sepultura”, dijo Huanca.
Más tarde, el agente consular de Bolivia en San Pablo, Esteban Araos, indicó que “la familia pidió reserva” sobre los trámites vinculados a este caso. Desde La Paz, el canciller remarcó que los familiares tienen derecho a mantener el proceso bajo confidencialidad. “Lo que nos ha pedido la familia es que en el marco del derecho a la confidencialidad, evitemos dar nombres y alguna otra información. Esa determinación hay que respetar”, sostuvo.
De los cinco bolivianos fallecidos, cuatro pertenecían al mismo núcleo familiar: tres adultos y una menor de edad. La niña nació en Brasil y, por ser hija de padres bolivianos, tenía doble nacionalidad. Ese dato también es tomado en cuenta por sus familiares al momento de decidir si solicitan la repatriación o si optan por sepultarlos en territorio brasileño.
Las víctimas de la tragedia del sábado, cuando un edificio en construcción se desplomó sobre una vivienda de la Rua Tequici, en el barrio de Penha, formaban parte de la numerosa comunidad boliviana que reside en San Pablo, integrada en gran medida por migrantes dedicados a la confección de ropa.
La familia, compuesta por unas nueve personas, había instalado un taller de confección que, según los testimonios recogidos, cumplía con las normas laborales, entre ellas el pago de salarios y horarios definidos. Ese taller era su principal fuente de ingresos. Con el derrumbe se perdieron máquinas, herramientas de trabajo, pertenencias y documentos personales. En total sobrevivieron dos personas y una tercera que no se encontraba en casa cuando cayó el edificio.
Ante esa situación, la Cancillería y la Secretaría General de Seguridad de San Pablo gestionaron asistencia para los afectados, incluido el trámite de reposición de documentos. También se considera la situación de la menor que sobrevivió a la tragedia y que tiene nacionalidad brasileña.
En San Pablo viven entre 200.000 y 300.000 bolivianos, de acuerdo con cálculos de Araos, aunque aclaró que no existe una cifra consolidada. Según datos policiales citados por el diplomático, cerca de 100.000 estarían en situación irregular.
En ese contexto, el Consulado boliviano despliega los fines de semana oficinas móviles para facilitar la regularización y otros trámites. “En Gangaíba (San Pablo) atendió a unas 300 personas que han hecho trámites”, explicó el agente consular Araos.