Las preguntas que lanzó la diputada Lissa Claros, de Libre, sobre una eventual aprehensión del expresidente Evo Morales derivaron en un fuerte cruce entre el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, y el vicepresidente, Edmand Lara, en medio de una sesión marcada por reclamos sobre la conducción del debate y el tono de las intervenciones.
La tensión se desató cuando Claros exigió una respuesta directa sobre si el Gobierno detendría o no a Morales. “Quiero que respondan con un sí o un no, si van a detener a Evo Morales y deje de dar respuestas evasivas, este es un gobierno pusilánime”, expresó la legisladora, lo que provocó la reacción inmediata de Oviedo. El ministro pidió al presidente de la Asamblea que asumiera el control de la sesión y evitara las ofensas de los legisladores.
Lara intervino entonces para frenar la sesión y exigir respeto al ministro de Gobierno, recordándole que se trataba de una autoridad electa, mientras que Oviedo era un funcionario designado. Esa respuesta elevó aún más el tono del intercambio y llevó a que los presidentes de ambas cámaras, Diego Ávila y Roberto Castro, se pusieran de pie en rechazo a la actitud del vicepresidente, mientras en el hemiciclo se desataba un griterío generalizado entre los legisladores.
En medio de la confusión, Lara pidió a Oviedo que retomara la palabra y respondiera a la diputada Claros. Sin embargo, el ministro le recordó la interpelación que había hecho a la legisladora opositora, lo que abrió una nueva discusión. Lara le exigió entonces que se limitara a contestar las preguntas y no intentara debatirlas.
La confrontación entre Oviedo y Lara terminó por encender aún más el ambiente en la sesión. Aprovechando el clima de tensión, el jefe de bancada de Libre, Rafael López, acusó al Gobierno de intentar desentenderse de la situación y trasladar la responsabilidad a la Asamblea. Además, pidió que las autoridades asuman su responsabilidad por los hechos ocurridos en mayo y junio.