Marcelo Gallardo asumió oficialmente como nuevo seleccionador de Ecuador con un mensaje centrado en la ambición, el crecimiento y la idea de llevar a la Tri a un nivel superior. Durante su presentación, el técnico argentino dejó claro que su propósito es ayudar a construir un equipo capaz de competir por objetivos mayores y de sostener una identidad que no solo lo represente a él, sino también al país.
Gallardo señaló que su intención es formar un conjunto que salga a proponer y que tenga una personalidad reconocible dentro del campo. En ese sentido, sostuvo que no basta con el talento individual, sino que también hace falta convicción para competir de igual a igual ante cualquier potencia del fútbol mundial. A su juicio, Ecuador cuenta con las condiciones necesarias para conseguirlo, siempre que el trabajo permita asimilar esa idea y consolidarla en el tiempo.
El entrenador insistió en que existe una expectativa clara en el país por ver ese salto de calidad, apoyado en una generación de futbolistas que sigue apareciendo y que ya tiene presencia en distintas ligas del mundo. Según explicó, su llegada responde justamente a ese objetivo de acompañar y potenciar ese proceso. Su contrato con la Federación Ecuatoriana de Fútbol se extenderá hasta 2030.
En su análisis, Gallardo remarcó que las características de los jugadores ecuatorianos muestran una necesidad de dar un paso más en su desarrollo, por lo que pondrá especial atención en la búsqueda de nuevos futbolistas que puedan sostener o incluso elevar el nivel actual de la selección. También expresó su confianza en que el grupo no solo tiene calidad y presencia en equipos importantes, sino también margen para seguir creciendo y acercarse a clubes de las principales ligas europeas.
El técnico reveló además que el vínculo con la FEF no es nuevo, ya que hubo un primer contacto hace dos años. Sin embargo, en aquel momento no se sentía en condiciones humanas de asumir un desafío de esta magnitud, algo que ahora sí aceptó. Para Gallardo, esta etapa representa un reto deportivo, pero también personal, al tratarse de su primera experiencia como seleccionador y de su llegada a un país en el que nunca jugó ni dirigió.
Sobre este nuevo escenario, explicó que se trata de una experiencia distinta a todo lo que ha vivido hasta ahora, porque implica conocer una cultura nueva, convivir con su gente y construir un vínculo con el pueblo ecuatoriano. En ese marco, manifestó su deseo de ganarse un lugar en el corazón de la afición a través del compromiso, la dedicación y el trabajo.
De cara a su primera convocatoria, que deberá presentar este fin de semana para la gira por Corea del Sur y Japón, Gallardo adelantó que volverá a llamar a los futbolistas que estuvieron en el último Mundial, salvo a quienes ya se hayan retirado de la selección o estén lesionados. También indicó que empezará a observar a los jóvenes que vienen empujando desde atrás y que buscan ganarse un lugar en el equipo nacional.
El entrenador consideró que la gira servirá para que cuerpo técnico y jugadores comiencen a conocerse mejor, mientras que evitó adelantar cuál será la sede que elegirá para actuar como local en las eliminatorias rumbo al Mundial de 2030, entre la altura de Quito y el calor de Guayaquil.