Manuel Ferrel decidió salir al frente de la polémica que lo rodea y ofreció una declaración pública luego de los hechos que lo colocaron en el centro de la atención tras la derrota de Guabirá por 6-0 frente a Always Ready, en El Alto. El arquero, que en los últimos días estuvo vinculado a versiones sobre presuntas amenazas de muerte contra él y su familia antes de ese compromiso, leyó un comunicado en conferencia de prensa en el que pidió disculpas a su entorno familiar, a la Federación Boliviana de Fútbol, a su club y a las personas vinculadas a la institución.
Durante su intervención, Ferrel se dirigió primero a su madre y a su familia, y luego al presidente de la FBF, Fernando Costa, al titular de Guabirá, Rafael Paz, a la dirigencia, a sus compañeros y al cuerpo técnico. Reconoció que su comportamiento de los últimos días estuvo marcado, según dijo, por la inmadurez y la desesperación, y asumió que eso generó malestar en su entorno más cercano y en la estructura del club.
En su mensaje, el guardameta negó de forma categórica haber participado en amaños de partidos en su carrera profesional. Aseguró, sin embargo, que hace un par de meses fue abordado por dos personas extranjeras en un local público, quienes, al identificarlo como futbolista, habrían intentado inducirlo a participar en este tipo de acciones a cambio de una suma importante de dinero. Según su relato, no denunció de inmediato lo ocurrido por inexperiencia, aunque afirmó que nunca recibió dinero de esas personas.
Ferrel explicó además que, con el paso del tiempo, esos sujetos siguieron insistiendo e incluso habrían recurrido a amenazas y amedrentamientos, hasta el punto de acercarse fuera del entrenamiento de su club. De acuerdo con su versión, su familia, de condiciones humildes, tomó conocimiento de la situación y sintió temor, lo que lo llevó a buscar ayuda. También sostuvo que en el último partido de Guabirá ante Always Ready ya no soportó más la presión y que le advirtieron que, si no obedecía, al llegar a Santa Cruz perdería la vida.
En su declaración, el arquero afirmó además que a su novia le hicieron creer que su madre estaba secuestrada, lo que incrementó su desesperación. A raíz de ello, dijo, informó lo sucedido a sus compañeros, y posteriormente el entrenador y el plantel expusieron públicamente su caso en conferencia de prensa.
El futbolista insistió en que fue víctima de redes que buscan manipular, inducir y concretar amaños de partidos mediante extorsión y coacción a jugadores jóvenes en el país. En ese contexto, señaló que se acoge al protocolo de integridad de la Federación Boliviana de Fútbol y que también se presenta como testigo protegido ante el Ministerio Público, con la intención de aportar cualquier información que requieran las autoridades para identificar el origen y a los responsables de este tipo de hechos.
Tras leer su comunicado, Ferrel reiteró su disposición a colaborar con las investigaciones y dejó sentada su posición frente a las versiones surgidas en los últimos días. Su caso ganó mayor repercusión después de la goleada sufrida por Guabirá en el estadio de Villa Ingenio, resultado que abrió cuestionamientos y motivó indagaciones para esclarecer lo ocurrido antes y durante el encuentro.
El arquero también aprovechó la ocasión para agradecer el respaldo recibido y pedir que se proteja a los futbolistas, en especial a los más jóvenes, frente a situaciones que puedan exponerlos a redes dedicadas a la manipulación de partidos. Con su declaración, el tema vuelve a instalarse en el debate público mientras continúan las investigaciones sobre lo sucedido en torno al partido entre Guabirá y Always Ready.