La Selección Nacional comenzó con una derrota su nueva etapa en el camino hacia las clasificatorias de la Copa Mundial 2030, tras caer por 2-0 frente a Paraguay este domingo en Washington, en un partido que volvió a exponer dos problemas que arrastra el plantel: las desatenciones defensivas y la dificultad para generar juego ofensivo.
Bolivia mostró intención y disposición para encarar este nuevo desafío internacional, pero esa actitud no alcanzó para compensar la falta de una idea clara dentro del campo. Sin una guía precisa ni mecanismos sólidos de funcionamiento, el equipo quedó atrapado en una dinámica que no logra romper y que, una vez más, limitó sus posibilidades de competir con mayor orden.
El seleccionador Óscar Villegas apostó por una línea de tres centrales, dos laterales volantes y sin un hombre de referencia en ataque, una fórmula que ya había utilizado en presentaciones anteriores y que volvió a dejar en evidencia su escasa flexibilidad. La propuesta no encontró respuestas y, por el contrario, facilitó que Paraguay aprovechara los espacios a la espalda de los defensores, que terminaron estorbándose entre sí en una estructura que no logró sostenerse.
El primer golpe llegó a los 17 minutos, cuando una asistencia de Diego Gómez permitió que Robert Morales bajara de cabeza el balón dentro del área para dejar a Miguel Almirón frente al arco. El atacante no desaprovechó la ocasión y marcó el 1-0. Ya en el arranque del segundo tiempo, a los 48 minutos, los guaraníes ampliaron la ventaja tras una secuencia de pases que desordenó por completo a la zaga boliviana. Almirón volvió a aparecer con la pelota dominada y resolvió la jugada con un zurdazo diagonal que venció a Guillermo Viscarra.
Pese a no tener equipo ni actividad competitiva, Viscarra evitó que la diferencia fuera mayor en la segunda mitad. El arquero respondió con al menos dos intervenciones que frenaron lo que pudo convertirse en una goleada, confirmando que aún conserva su capacidad para responder ante remates de larga distancia.
Bolivia tuvo una oportunidad para meterse nuevamente en el partido cuando Miguel Terceros fue derribado dentro del área. El propio futbolista asumió la responsabilidad del penal, pero a los 78 minutos su remate de zurda fue contenido por Gastón Olveira, quien adivinó la dirección del disparo y desvió la pelota con una mano antes de que el poste terminara de resolver la acción.
La falta de solidez en el fondo y la ausencia de peso ofensivo terminaron por afectar también al mediocampo, otro sector que mostró fragilidad durante gran parte del encuentro. En ese contexto, Jesús Maraude intentó aportar energía y cambiar el ritmo, aunque su esfuerzo no alcanzó para frenar a una selección paraguaya que se mostró más ordenada y efectiva.
Tras esta actuación, la delegación boliviana volverá a Santa Cruz para preparar su segundo amistoso, programado para el martes 30 de septiembre frente a Argentina, en Córdoba.