Más de 500 cisternas cargadas con combustible permanecen varadas en el ingreso a la refinería de Palmasola de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, a la espera de poder descargar el carburante.
La larga fila de vehículos pesados refleja la magnitud del problema que enfrentan los transportistas, quienes llevan varios días en el lugar sin poder completar la descarga. Según relataron a UNITEL, esta situación ya empieza a golpear su economía, debido a que deben cubrir gastos de alimentación y otras necesidades básicas con recursos que no habían previsto para una espera de este tipo.
Mientras las cisternas continúan detenidas, los choferes señalan que el tiempo de permanencia en el sitio se traduce en mayores costos y en una presión adicional sobre su situación financiera, en medio de la incertidumbre por cuándo podrán finalmente ingresar a la refinería.