La histórica posibilidad de que Bolivia enfrentara por primera vez a una selección africana en territorio nacional terminó convertida en un conflicto logístico de alcance internacional. La Federación de Fútbol de Gambia (GFF) difundió este domingo un comunicado oficial en el que explicó por qué decidió no viajar a Santa Cruz para el amistoso previsto para el sábado 4 de octubre a las 18:30 en el estadio Ramón Tahuichi Aguilera.
De acuerdo con el documento, fechado en Kanifing, Gambia, el encuentro no surgió de un acuerdo directo entre federaciones, sino que fue gestionado a través de un agente. En el contrato final, la Federación Boliviana de Fútbol, en su condición de anfitriona, asumía de manera explícita la responsabilidad sobre los aspectos centrales de la logística, entre ellos los boletos de ida y vuelta, el alojamiento, el transporte local, el estadio y las instalaciones de entrenamiento.
La versión gambiana sostiene que la FBF actuó unilateralmente al reservar los vuelos sin consulta ni coordinación previa. En ese marco, el comunicado expone tres observaciones que considera decisivas para justificar la cancelación del viaje. La primera apunta a la ruta asignada a la delegación africana: vuelos desde Accra, Ghana, hasta Buenos Aires, Argentina, pese a que el partido debía disputarse en Santa Cruz, a casi 1.900 kilómetros de distancia. Según la GFF, nunca se les informó cómo se realizaría el traslado entre Buenos Aires y la capital oriental boliviana, ni tampoco el retorno.
El segundo cuestionamiento se refiere al regreso. La federación africana afirma que los pasajes de vuelta fueron emitidos únicamente hasta Accra, sin conexión posterior hacia los destinos de los futbolistas y miembros del cuerpo técnico en Europa y otras regiones del mundo. A juicio de la GFF, esa situación comprometía directamente el cumplimiento de los plazos de retorno establecidos por la FIFA.
La tercera observación tiene que ver con la falta de aval reglamentario. Según el comunicado, ambas federaciones no firmaron los formularios obligatorios correspondientes a los partidos de categoría Tier 1, por lo que la FIFA nunca otorgó la aprobación necesaria para la realización del amistoso.
El texto también señala que los propios jugadores gambianos expresaron su preocupación por el desgaste físico. La delegación venía de disputar dos compromisos de alta exigencia frente a Somalia y Ghana por las eliminatorias, y el viaje a Bolivia representaba, según la federación, una carga especialmente dura.
Gambia aseguró además que informó oficialmente su retiro al agente intermediario el lunes 28 de septiembre y que la respuesta recibida el 1 de octubre consistió en un conjunto de pasajes de solo ida a Accra, los cuales calificó como logísticamente imposibles de utilizar.
“Como federación, nuestro deber principal es con el bienestar, la salud y el bienestar psicológico de los jugadores. La incertidumbre y el desorden logístico crearon una distracción inaceptable, desviando el enfoque de nuestro crucial partido competitivo contra Ghana”, señala el comunicado.
En su cierre, la GFF defendió su determinación como una medida “prudente y necesaria” para priorizar sus compromisos competitivos y proteger a su plantel.
La suspensión del encuentro dejó a la FBF sin rival para esa fecha FIFA y frustró un partido que había generado expectativa en Santa Cruz, donde incluso se había anunciado la entrega de 200 entradas gratuitas con manillas para personas de la tercera edad y con capacidades diferentes.