Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio el pasado 23 de septiembre en Madrid se convirtió en uno de los detonantes de las protestas por el derecho a una vivienda digna en España, ha muerto este miércoles después de pasar quince días hospitalizada, según informó el Sindicato de Inquilinas en un comunicado.
Su caso trascendió mucho más allá de su propia situación personal. La batalla que mantuvo junto al Sindicato de Inquilinas para evitar que fuera expulsada del piso de alquiler en el que había vivido durante 71 años alimentó una ola de movilizaciones que derivó en una acampada en la Puerta del Sol, en pleno centro de Madrid, y empujó al Gobierno español a aprobar dos decretos en materia de vivienda. Más tarde, esas medidas fueron derogadas por el Congreso con los votos de los partidos conservadores, un desenlace que contribuyó al adelanto electoral anunciado el pasado lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
“Lamentamos comunicar que en el día de hoy ha fallecido Maricarmen”, señaló el Sindicato de Inquilinas, que expresó además su pesar porque, aunque se logró “un acuerdo histórico” que le habría permitido regresar a su vivienda, la solución “ha llegado demasiado tarde”. La organización calificó lo ocurrido como “una situación absolutamente evitable tras un proceso torturante”.
Ese acuerdo se alcanzó el pasado 28 de septiembre con la empresa propietaria del inmueble en el que vivía Maricarmen. El pacto contemplaba que esta mujer, que tenía un 50 % de discapacidad y problemas de movilidad, pudiera volver a su casa en Madrid.
El caso de Maricarmen se convirtió en un símbolo de la lucha por la vivienda asequible. Tenía un contrato de alquiler de renta antigua, firmado en origen por su padre y después subrogado a su madre. Sin embargo, la empresa que compró el piso consideró extinguido ese contrato y le exigió firmar un nuevo alquiler que la anciana no podía asumir.
Pese a los intentos de negociación de su abogada, del Ministerio de Vivienda y de varias personas que ofrecieron alternativas para hacerse cargo del pago del alquiler, el desahucio acabó ejecutándose en el cuarto intento. La imagen de Maricarmen siendo sacada de su casa en camilla y trasladada al hospital tuvo un fuerte impacto y avivó aún más las protestas. En medio de esas movilizaciones, la propiedad terminó aceptando un pacto para que pudiera regresar a la vivienda con un precio que no superara el 30 % de sus ingresos netos.
Desde entonces, Maricarmen se convirtió en una referencia dentro del movimiento por el derecho a la vivienda en España. El Sindicato de Inquilinas afirmó que se queda con su ejemplo y con su legado, y prometió cumplir con lo que ella les pedía de forma insistente: “luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.
La organización sostuvo que lo sucedido tras su desahucio marca “un antes y un después en la historia de este país”, al mencionar las manifestaciones multitudinarias, las acampadas en las plazas, el adelanto electoral y la convocatoria de una huelga general. Al mismo tiempo, reconoció que el debate sobre la vivienda “está en el centro”, pero advirtió de que el coste humano para llegar hasta ese punto “ha sido demasiado alto”.
“Tu familia, tu abogada y tu sindicato seguiremos defendiendo el derecho a la vivienda y peleando contra los especuladores, con la fuerza y valentía que nos enseñaste. Seguiremos luchando por ti, por todas, como siempre quisiste”, añadió el colectivo.
El nombre de Maricarmen también quedó ligado al llamado “decreto Maricarmen”, impulsado durante las primeras semanas de movilización. Desde el hospital, grabó vídeos para pedir la aprobación de ese paquete de medidas sobre vivienda, mientras el Ejecutivo promovía dos decretos que finalmente fueron tumbados por el Congreso de los Diputados.
Tras el adelanto de las elecciones generales, el Gobierno ha vuelto a aprobar dos decretos de vivienda, que deberán debatirse y votarse el próximo 16 de octubre en la Diputación Permanente del Congreso, un órgano en el que la aritmética parlamentaria es distinta y donde existen posibilidades de que puedan salir adelante.