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La selección boliviana de fútbol cumple este lunes un siglo de vida internacional. Fue el 12 de octubre de 1926 cuando la Verde disputó su primer partido oficial fuera del país, en Santiago, frente a Chile, en el marco del Campeonato Sudamericano, torneo que con el paso del tiempo se transformó en la actual Copa América. Aquel estreno, aunque terminó en derrota, abrió una etapa decisiva en la historia del balompié nacional y dejó sembrada una relación que, cien años después, sigue movilizando emociones en todo el país.

El debut no tuvo el desenlace deseado para el conjunto boliviano, que cayó por 7-1 ante el anfitrión. Sin embargo, ese encuentro quedó inscrito para siempre en la memoria del fútbol nacional por un hecho simbólico: Teófilo Aguilar convirtió el primer gol de Bolivia en el plano internacional cuando apenas se jugaban 10 minutos. Ese tanto, más allá del resultado adverso, marcó el inicio de una historia que con el tiempo se fue construyendo entre desafíos, aprendizajes y momentos de gloria.

Aquella primera selección estuvo conformada por Jesús Bermúdez en el arco; Diógenes Lara y Casiano Chavarría en la defensa; Eliseo Angulo, Jorge Soto y Renato Sainz en el mediocampo; y una delantera integrada por Teófilo Aguilar, Carlos Soto, Rafael Méndez, quien llevó la cinta de capitán, Mario Alborta y José Bustamante. Ellos fueron los primeros futbolistas en representar a Bolivia en una competencia internacional oficial, en una época en la que el fútbol nacional comenzaba a proyectarse más allá de sus fronteras.

Ese mismo año también significó un paso institucional clave para el deporte boliviano, con la incorporación del país a la Confederación Sudamericana de Fútbol y a la Federación Internacional de Fútbol Asociado. Desde entonces, la selección empezó a formar parte de un escenario competitivo de mayor exigencia, en el que fue consolidando su presencia en uno de los torneos más importantes del continente.

Los registros recopilados por el estadista deportivo Víctor Quispe Perca permiten dimensionar la trayectoria de la Verde a lo largo de este siglo. Según esos datos, Bolivia disputó 544 partidos, con un balance de 122 victorias, 122 empates y 300 derrotas. En ese recorrido, el equipo anotó 552 goles y recibió 1.070, cifras que reflejan tanto las dificultades como la persistencia de una selección que ha atravesado distintas etapas en su evolución deportiva.

La historia también puede leerse a través de los nombres que pasaron por el combinado nacional. De acuerdo con la misma recopilación, 578 futbolistas defendieron la camiseta boliviana en estos cien años, mientras que 46 entrenadores, incluidos los interinos, estuvieron al frente del equipo en diferentes momentos. Cada uno, desde su lugar, fue parte de una construcción colectiva que fue dando forma a la identidad de la selección.

Entre los capítulos más recordados aparece el título del Campeonato Sudamericano de 1963, logrado en condición de local. Ese logro sigue siendo el mayor hito de la selección absoluta y una de las páginas más celebradas del deporte boliviano. Años más tarde, en 1997, la Verde volvió a instalarse en la conversación continental al llegar a la final de la Copa América, donde terminó como subcampeona tras caer frente a Brasil. Esa campaña reavivó la ilusión de una generación de aficionados que volvió a ver al equipo cerca de la cima.

En la historia mundialista, Bolivia ha estado presente en tres Copas del Mundo: Uruguay 1930, Brasil 1950 y Estados Unidos 1994. Las dos primeras participaciones estuvieron condicionadas por circunstancias particulares de acceso al torneo, mientras que la clasificación a la cita de 1994 se consiguió por mérito deportivo, en una campaña que devolvió al país a la máxima competición del fútbol mundial después de 44 años.

Más recientemente, el sueño de volver a una Copa del Mundo volvió a tomar fuerza en el camino hacia 2026. La selección boliviana estuvo cerca de alcanzar el objetivo de clasificarse para el torneo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá, pero cayó por 2-1 ante Irak en la final del repechaje intercontinental. Esa derrota frenó la aspiración mundialista, aunque dejó nuevamente instalada la expectativa de cara al futuro.

En el plano individual, Marcelo Martins Moreno ocupa un lugar central en esta centenaria historia. El delantero es el máximo goleador de la selección

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Federico Enrique
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