Bolivia registra actualmente una afectación menor al 1% por incendios forestales, una cifra que el Gobierno atribuye a la planificación estratégica y a una ruta de trabajo aplicada de manera sostenida en la gestión ambiental. El dato fue presentado el martes 27 de octubre de 2026 por el ministro de Producción Sostenible, Óscar Mario Justiniano, quien destacó que el resultado refleja una reducción significativa frente a los años de mayor impacto.
La autoridad comparó el escenario actual con el de gestiones anteriores y señaló que en octubre de 2024 las hectáreas quemadas superaron los 10 millones a escala nacional. En contraste, para el 11 de octubre de 2026, el Viceministerio de Defensa Civil reportó una afectación de 1,25 millones de hectáreas, una diferencia que, según el ministro, evidencia el efecto de las acciones impulsadas por el Gobierno nacional.
Justiniano también vinculó esta mejora con la percepción ambiental en las ciudades. Mencionó que en años previos la presencia de humo afectaba con frecuencia la visibilidad en La Paz, mientras que ahora el cambio puede observarse en la claridad del entorno y en la visibilidad del sol en la capital.
Las declaraciones se realizaron en el marco de la firma de un Memorándum de Entendimiento con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). El acuerdo prevé la puesta en marcha de un Programa de Financiamiento para la Permanencia (PFP), orientado a reforzar la conservación de la biodiversidad y la protección de las áreas forestales en Bolivia, junto con aliados estratégicos.
Durante la presentación, el ministro sostuvo que las acciones se desarrollaron progresivamente a través de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) desde gestiones pasadas. Asimismo, remarcó que los avances deben traducirse en compromisos verificables y en una gestión ambiental capaz de sostener resultados concretos ante la opinión pública y la cooperación internacional.
Justiniano también insistió en que los fondos climáticos internacionales deben aplicarse de forma directa a la prevención de incendios, así como a la planificación, la capacidad de respuesta rápida y la comunicación oportuna frente a emergencias ambientales. Según expuso, ese enfoque resulta clave para fortalecer la credibilidad del país y consolidar una política de protección ambiental más efectiva.